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vendredi 6 août 2021

Apoyando el trabajo de Cambio Basado en la consciencia -

“El éxito de una intervención de pende de la condición interior del interventor.” Bill O’Brien, ex CEO de Hanover Insurance

“Cualquiera puede tocar un instrumento. La nota es solamente el 20%. La actitud de quien interpreta es el 80%.” – Miles Davis, trompetista y compositor de Jazz americano

La complejidad de los desafíos que enfrentamos como sociedad requiere un nuevo nivel de consciencia personal y colectiva. Ser consciente es la clave, y entonces nos comprometemos con prácticas que cultivan nuestra “condición interior” – mente, corazón y voluntad. La pandemia global de Covid-19 nos forzó a ser vívidamente conscientes de nuestras conexiones – al compartir la incertidumbre, el dolor y la preocupación por los demás. En los Estados Unidos la pandemia, el caos político y la agitación social nos hace imposible olvidar la desigualdad y la injusticia social de nuestro país. En el momento en que vimos en los medios la escultura social de George Floyd siendo asesinado por los agentes del orden, nuestra consciencia colectiva cambió. No podemos mirar hacia otro lado y pretender que no ha sucedido. Lo que todos nosotros sabíamos pero de lo que permanecíamos distanciados se convirtió en una consciencia sentida encuerpada. Esta consciencia colectiva es la base para la comprensión y el coraje que se requiere para hacer el cambio necesario.

En los esfuerzos de cambio social basado en la consciencia, enfatizamos en la condición interior de quienes están tratando de producir un cambio, aquellos que están utilizando los métodos y las herramientas. Con el fin de utilizar las herramientas efectivamente, necesitamos nuestra presencia total y genuina. Cuando estamos conscientes de la totalidad de nuestro sistema cuerpo-mente, podemos sentir nuestro contexto con mayor precisión e intervenir más hábilmente. Nuestras percepciones son claras. Hay una coherencia interna entre nuestra mente, nuestro cuerpo y nuestro entorno o contexto. Nos comprometemos con la autenticidad. La autenticidad es uno de nuestros mejores activos.

En la Danza de 20 minutos experimentamos cómo cambiar nuestra atención a la sensación del cuerpo, nos lleva fuera del mundo del pensamiento, aterrizándonos en el momento presente, en nuestra propia autenticidad. La práctica crea un anhelo de sentir nuestros pies sobre la tierra y de entrar en contacto con este recurso sub-utilizado – la inteligencia corporal. Lo que experimentamos en nuestra práctica tiene influencia en nuestra vida cotidiana. Cuando notamos que estamos atrapados en un juicio u opinión, gentilmente llevamos nuestra atención al cuerpo. Volver al cuerpo y escucharlo se convierte en una parte natural e integrada de nuestra vida cotidiana. Preguntamos, ¿qué tiene que decir nuestro cuerpo sobre esto? Nuestro trabajo demanda que traigamos nuestra presencia y atención total, incluyendo nuestro saber-corporal a nuestra experiencia. Necesitamos nuestra plena humanidad.

Aquellos de nosotros que trabajamos con grupos a menudo comenzamos las reuniones con un “chequeo”. Cada persona comparte algo sobre cómo está ese día. Cuando trabajé en el teatro, comenzábamos cada ensayo o presentación con un calentamiento. Revisábamos con nosotros mismos: ¿Qué clase de cuerpo está apareciendo hoy? ¿Cómo está mi mente? ¿Cómo está mi voz? Y entonces interactuábamos en prácticas que afinaban y entonaban nuestro instrumento. Interactuábamos en el ritual de preparar el cuerpo, el discurso y la mente para que pudiéramos desplegar nuestra mejor atención a los demás en el ensamble y para la audiencia. A menudo me pregunto porqué en el teatro, que muchos dirían que no es la vida real, ponemos tanto cuidado en prepararnos para el trabajo, cuando en la vida real con frecuencia comenzamos nuestro día de trabajo sin preparación.

Hay muchas prácticas maravillosas de encuerpamiento disponibles. Los practicantes de las artes marciales como Richard Strozzi Heckler y Wendy Palmer traen el aikido al campo del liderazgo. Miles han compartido prácticas en línea en la Conferencia de Encuerpamiento, y muchas personas han integrado métodos tradicionales como recién creados en esfuerzos de cambio personal y social. Aspiramos a contribuir con esta corriente de actividad con el Teatro de Presencia Social. A lo largo de los años he tenido el privilegio de estudiar prácticas corporales con profesores sobresalientes – yoga en el Instituto Integral de Yoga, tai chi chuan con T.T. Liang y qigong con Eva Wong. Estas prácticas han dado forma a mi vida. Pero durante las últimas cuatro décadas he practicado la Danza de 20 minutos más consistentemente. No puedo recordar de dónde vino – tal vez del tiempo que trabajé con Jamie Cunningham en Nueva York. La Danza de 20 minutos se ha convertido en mi chequeo entorno a la salud, la presencia y la creatividad.

Salud

La Danza de 20 minutos me invita a sintonizar con mi cuerpo de una manera simple, sin juicios, para apoyar mi salud – tanto física como emocional. Puedo estar tan atrapada en las demandas del trabajo y de la vida, que no me doy cuenta de que está llegando una gripa. Puedo mantener a raya el hecho que necesito sueño o estoy comiendo de más o que estoy deshidratada. Puedo ignorar un cuello rígido durante meses. Muchos de nosotros necesitamos un tiempo destinado a sentir realmente cómo nos sentimos – tanto en nuestros cuerpos como en nuestras mentes. He hecho Danzas de 20 minutos en las cuales comienzo a llorar tan pronto como me recuesto. Ni siquiera me doy cuenta que estoy sosteniendo tristeza en el cuerpo, pero las lágrimas llegan y la tristeza se integra naturalmente en mi ser e hidrata mi corazón-mente.

Muchas personas han compartido conmigo cómo la simple práctica diaria de la Danza de 20 minutos ha contribuido profundamente a su sensación de bienestar incluso a su lucidez. Para la mayoría de las personas, la práctica es placentera. A pesar de la incomodidad que muchos de nosotros vive con nuestro estrés, nuestras heridas o envejecimiento, en realidad se siente bien recostarse en el piso y permitir que el cuerpo haga lo que quiera que desee sin agenda, sin meta, sin correcto o errado. Se siente bien y honesto simplemente apreciar el cuerpo que tenemos, incluso con sus dolores y sufrimientos. Se siente bien darle atención a nuestro cuerpo, escucharlo y sentir que estamos volviendo a casa. Vivimos en el cuerpo; es nuestro hogar. Está bien volver a casa de vez en cuando.

A través de los años he encontrado personas para quienes establecer una relación amigable con su cuerpo era difícil. Es bien sabido que bailarines y atletas a menudo presionan sus cuerpos en formas que van en detrimento a su bienestar. Para otros, a lo largo de la niñez o trauma colectivo, problemas de salud, imagen social o por otras razones, el cuerpo puede convertirse en un extraño, incluso un enemigo y puede tomar cierto tiempo hacerse amigo del cuerpo. Estar con el cuerpo puede ser una experiencia poco placentera o atemorizante para algunos de nosotros. Hay muchos recursos sobre sanación somática de trauma individual y colectivo, entre ellos el trabajo de Bessel van der Kolk, Peter A. Levine, y Resmaa Menakem. Podemos aprender a trabajar con emociones dolorosas entorno al racismo, la identidad de género y el conflicto mientras viajamos hacia la comprensión y la integración. Algunos de nosotros necesitamos ayuda adicional para establecer confianza en nuestros cuerpos. 

La Danza de 20 minutos ofrece el tiempo, el espacio y la posibilidad de instalarse en una relación no agresiva y amigable con el cuerpo. Nos beneficiamos de dejar ir los juicios, críticas, disgustos y decepciones relacionadas con nuestros cuerpos. Cuando practicamos regularmente nos volvemos más gentiles y amables con nuestros cuerpos. Seguimos por la vida con la coherencia básica entre nuestro cuerpo y mente. Apreciamos nuestra propia autenticidad, que trae un profundo sentido del ser y del bienestar.

He hecho miles de Danzas de 20 minutos durante estos últimos cuarenta años y he presenciado a miles de personas practicando y nunca he visto ni oído a alguien que use esos 20 minutos para tensionarse más, sentir más aflicción o mayor dolencia. Las personas se acercan a lo que es un poco más cómodo, un poco más abierto y personalmente más coherente. Con algo de tiempo y poca estructura, las personas van hacia la salud y la sincronización natural del cuerpo y la mente. Podríamos hipotetizar que ya que el sistema cuerpo-mente naturalmente quiere moverse hacia la salud e integración, tal vez esto es cierto también para sistemas sociales. Quizás el anhelo más íntimo de familias, equipos, organizaciones y comunidades es avanzar hacia una sensación de totalidad y salud. Si es así, ¿cuáles son las condiciones que facilitarían que este movimiento suceda?

Presencia

Podemos ver y sentir cuándo las personas con las que estamos hablando están arraigados en sus cuerpos. Podemos sentir si están conectados a la Tierra y presentes para sus propias emociones. Y podemos decir cuándo estamos alrededor de “cabezas parlantes” que están desconectadas del cuerpo, de la tierra y del más profundo sentido de saber. Podemos sentir ese vacío en nosotros mismos y en los demás. Instalarse en el cuerpo trae una sensación natural de simplicidad y claridad. Podemos estar más en contacto mientras nos sentamos en reuniones, parados frente a nuestros clientes, caminando hacia nuestro auto. Comenzamos a prestar más atención, apreciar los colores cambiantes de las hojas o la resonancia emocional detrás de una queja de un colega. Sin fijar el cuerpo, le permitimos avanzar hacia la salud y la integración. Contactamos nuestra coherencia innata como un ser humano, una sensación de que todo está bien. La vida puede ser caótica, pero aún podemos experimentar la lucidez subyacente de estar presente en el cuerpo en el momento.

Nuestro cuerpo siempre está comunicando a otros. Nuestra sensación de presencia comunica. La presencia, una sensación de ser, es el resultado de un cuerpo y una mente sincronizados. Y podemos sentir esta sensación de presencia encuerpada en las personas. Podemos decir, “esa persona se siente genuina”. Está arraigada, conectada con la Tierra, y presente en su propia sensación más profunda de cuerpo-saber. Se siente confiable y disponible. La parte de teatro del Teatro de Presencia Social nos recuerda que siempre estamos representando y visibles a otros ya sea que seamos o no conscientes de esto.

Creatividad

Descansar en no saber, en un espacio abierto, es el terreno de la creatividad. La Danza de 20 minutos puede llevarnos a contactar con nuestro potencial creativo. La práctica de no manipulación y espontaneidad puede comenzar con la Danza de 20 minutos. Gestos frescos y genuinos surgen naturalmente cuando practicamos dejar ir nuestros pensamientos, planes y metas. Lo que a menudo bloquea nuestra creatividad es la limitación del hábito. En la Teoría U, “descargar” es la palabra que describe una tendencia a proyectar nuestros hábitos y experiencias pasadas sobre nuestra realidad actual. El cambio basado en la consciencia demanda que suspendamos esta barrera de pensamiento orientado al pasado y abramos la posibilidad de que podamos sintonizar en el futuro emergente. Esta actitud de apertura al futuro que no conocemos aún es una definición de creatividad.

La experiencia de naturalidad del gesto puede también ser transferida a la creatividad en palabras. Mi colega Ricardo Dutra y yo hemos viajado y trabajado juntos en múltiples proyectos. El comenzó a escribir un haiku al final de cada Danza de 20 minutos diaria y así tiene un artefacto de la práctica. El movimiento, por supuesto, simplemente aparece y desaparece en el espacio. Viene y va. Sin embargo deja un eco, un perfume, una sensación que puede ser capturada en un corto poema. Un haiku es un poema tradicional japonés de tres líneas que celebra la experiencia inmediata. Su forma es altamente refinada, pero podemos disfrutar el espíritu de haiku manteniéndolo simple, al permitir que surjan tres cortas frases. Yo también comencé a escribir poemas de tres líneas en mi diario al final de la práctica. La primera línea surge de una evocación de la Danza de 20 minutos del día. Describe un momento en la práctica – algo que hice. La segunda línea describe un sentimiento. La tercera línea une a la primera línea con la segunda. Esta tercera línea a menudo es una sorpresa. Podría intentarlo. La Danza de 20 minutos provee un entorno espacioso desde el cual el poema surge por sí mismo, sin esfuerzo. A continuación algunos de Ricardo y míos:


Adelante y atrás
Dando la bienvenida a este momento
La sanación de hoy

Agotamiento profundo
¿Le importaría decir algo?
Escuchar

Tierras festivas
De atención dispersa
Reunir

Llamado de cuello y cabeza
Estoy aquí esperando
Un secreto

Vivir tristeza
Abre ligeramente una grieta
De brillo

No puedo resolver
Caer rápidamente
En un sonido de risa 

La Danza de 20 minutos celebra el cuerpo como un órgano sensorial. Con el fin de comprender profundamente nuestros contextos sociales u organizacionales, necesitamos un buen mecanismo sensorial y así poder escuchar con sensibilidad y observar con ecuanimidad. Vemos con nuestros ojos y escuchamos con nuestros oídos, pero la sensación-sentida, o resonancia, desde lo que vemos y escuchamos es sentido en nuestro sistema cuerpo-mente entero. Sentir es tanto externo como profundamente interno. Miramos afuera al mundo y recibimos visiones, sonidos, olores. Pero la experiencia de esas visiones, sonidos y aromas es profundamente personal y encuerpada. Aunque esta sensibilidad es natural – somos naturalmente resonantes con nuestra experiencia – la habilidad para sentir puede ser cultivada y fortalecida. Hoy, más que nunca, necesitamos esa capacidad.

Al estar cada vez más sintonizados con los cambios sutiles en sentir lo que se manifiesta en el cuerpo, cultivamos el órgano sensorial. Nuestra condición interna incluye confiar profundamente en nuestra habilidad para comprometernos en nuestras percepciones sensoriales. Al suspender los lentes habituales a través de los cuales filtramos nuestras percepciones, podemos ver, escuchar, oler, saborear y tocar con frescura y franqueza. Podemos experimentar el mundo directamente. Nuestra sabiduría reposa en la resonancia natural entre nuestro ser interior y los fenómenos exteriores.

Fuente:  Teatro de Presencia Social: El Arte de Hacer un Movimiento Real - Arawana Hayashi pág. 102

vendredi 6 septembre 2019

Bailando hacia el -

Siempre es difícil presentar los héroes. Afortunadamente, para la mayoría de los lectores del Wild Heart Journal, Gabrielle Roth no necesita presencación. Líder de talleres, directora, sanadora reconocida a nivel mundial, autora de Mapas al Extasis y Suda tus Plegarias, y Directora Artística de Mirrors quienes han grabado más de una docena de CDs de música de danza chamánica, ella ha guiado a miles de personas hacia sus ritmos internos de sus almas danzantes, el brillo creativo de su originalidad innata y el inesperado atrevimiento de expresarse en arte, teatro y danza. Es un privilegio presentar a Gabrielle Roth en estas páginas, en una conversación cándida conducida en su loft de Nueva York el pasado Noviembre.

whj: Quiero llevarte unos veinte años atrás a tu primera cinta de música, por el título, "Danzando hacia El" parecía expresar de qué se trata nuestro diario. ¿Recuerdas a qué estabas señalando con ese título y si aún es relevante a la forma en la que ves tu trabajo ahora?

Gabrielle: Si, significa lo mismo para mí entonces, como lo hace ahora: danzar hacia El es danzar en ese nivel de desaparición, en el que simplemente desapareces en la danza. Osho lo dijo mejor, "Danza hasta que el danzante desaparece y solamente queda la danza". Y me muevo hacia ese estado de consciencia todo el tiempo, ya sea que esté escribiendo o danzando o simplemente sentada en mi cojín. Perder el "Yo", cayendo profundamente en el momento, en la respiración, en el latido del corazón, en lo que es real, lo que realmente está sucediendo e identificarse con eso, con la danza, contrario a identificarse con la parte de mí que está interrumpiendo, observando la danza, juzgándola, comparándola - los patrones de pensamiento que son interminables. Es alejando la atención de esa parte, la charla mental sin fin, hacia las profundidades del viaje, en la danza que es continua.

whj: Hasta qué punto el proceso creativo, en este caso la danza sirve como un camino espiritual? Se, por ejemplo que cuando danzo hasta caer, o hasta que "el danzante desaparece", la charla mental y el ego estarán esperando por mí tan pronto como la música se detenga, para retomar donde lo dejé. Así, es una excursión momentánea hacia la Zona Cero o hay una progresión hacia un soltar más y más?

Gabrielle: Pienso que es una progreción. Esa charla nos está esperando a todos nosotros. El bus para y bajamos en la estación y ahí está. Pienso que se trata de cultivar cierta clase de disciplina, donde aprendemos cómo cambiar nuestro punto de atención. Hay una "consciencia" que es un gran campo donde estamos sentados, y soy consciente de lo que está sucediendo en mí y tu estás consciente de lo que está sucediendo en tí, de una manera total. Y entonces está nuestra "atención". La atención es la parte de nosotros que se ve envuelta en esa charla mental. Aprendemos a cambiar nuestro punto de atención - me gusta mantener mi punto de atención en mi vientre, en el ritmo de mi respiración. Lo veo moverse de nuevo hacia la sala de charlas, y tan pronto me doy cuenta, lo invito a bajar de nuevo. Pienso que es un proceso continuo. Debería imaginar que es posible alcanzar ese punto en el que estemos constantemente en la Zona Cero, pero no conozco a nadie que lo haya hecho, ni los llamados gurus, o los benevolentes dictadores de los años 70, se resbalan todo el tiempo, así que quién de nosotros ha estado allí todo el tiempo?

whj: Están quienes en los mundos espirituales y meditativos que lanzan palabras como "liberación absoluta" e "iluminación" y "completa libertad espiritual".

Gabrielle: Me tomó mucho tiempo darme cuenta que la única libertad es la libertad de mí misma, incluyendo la parte de mí que quiere iluminación, que quiere cualquier cosa. Ese ser necesitado es mi ego. Por supuesto es posible que alguien afuera pueda ser completamente libre de su ego, pero es altamente improbable.

whj: Recuerdo de mi trabajo en el proceso de teatro contigo que el ego tenía un rol diferente - usarlo, transformarlo, o transmutarlo en algo más, contrario a hacerlo desaparecer.

Gabrielle: No creo que desaparezca. Es de lo que estamos hablando. El concepto del ego desapareciendo de tal forma que somos algo como "no Ser", sería genial, pero no puedo imaginarlo - tal vez solo estoy muy lejos de ese lugar que es simplemente inimaginable. Pero lo que puedo imaginar, y lo que trato de alcanzar en mi vida diaria, es algún sentido de consciencia de ello para poder elegir. Y en el trabajo de teatro, nunca pensé por un segundo que podríamos transformar nuestro ego, sino más bien, estábamos trabajando para transformar nuestra identificación con él.
La mayoría de nosotros es inconsciente de nuestros patrones del ego, así yo intentaba inspirar consciencia de caracteres que actúan en nuestra novela. Y a medida que nos hacemos conscientes de ellos, nos burlamos de ellos, pierden su poder. En una conversación, este es un darse cuenta: “Oops, allí va Sissy Space-out, o Danny D. Presso trabajando en la habitación otra vez." Podemos dar un paso atrás en este drama y comenzar a vernos a nosotros mismos como si estuviéramos en la última fila de un teatro viendo una película de nuestra vida. Podemos buscar refugio en nuestra respiración y la danza. Para mí Dios es la danza, el movimiento, la confianza en el avance, la Fuerza. Es como un gran universo de Guerra de Estrellas en el que estamos y hay esta Fuerza sorprendente que es completamente misteriosa y solo sigue circulando.

whj: ¿De eso se trata tu nuevo libro?

Gabrielle: Se trata del misterio, pero ¿cómo escribes sobre el misterio? Estoy completamente en la oscuridad sobre un libro que estoy escribiendo sobre la oscuridad, tal vez es apropiado. Y eso es el proceso creativo para mí - surge de la oscuridad. Solo estás allí sentado un día y de repente agarras una idea que flota, entonces comienzas a reunir ideas alrededor y solo sostienes esta visión de algo, y eventualmente comienza a tomar cierta forma, cierta clase de estructura, y sale de tu cabeza en un pedazo de papel, o en un escenario o un lienzo.
Entonces comienzas a comprender realmente que Dios es la danza, con esto, lo que nos lleva dentro de ese lugar caótico que es el corazón y el alma del proceso creativo. Es casi como un cazador-recolector, sucediendo dentro del contexto de nuestra psique. Recolectando información, cazando diferentes formas de sostenerla, y experimentando el brillo y el caos del proceso creativo cuando toma el poder y comienza a usarte. Me encanta esto - es lo más emocionante, cuando estás siendo interpretado por una fuerza desconocida e invisible que te lleva a pintar, o te guía a escribir o dirigir.
La única cosa es que como artistas realmente necesitamos estar arraigados para que no nos dejemos llevar por esto, que no seamos destruidos por esto, para que podamos mantenerlo. Es inteligencia intuitiva en su nivel más alto. Nos lleva a ese reino imaginario donde creamos cosas desde cero, donde hemos creado mundos enteros. Los maestros de ciencia ficción y fantasía pueden deslumbrarme. Como Atanasio, en cada libro el crea su propio mundo.
Como artistas, estamos luchando por ese lugar donde volamos en pedazos - ¿ese pequeño "Yo" desl que estábamos hablando? Ese pequeño bicho, habladora y extraña ardilla, siempre almacenando pequeñas pepitas de energías molestas y mezquinas. Esa parte es barrida por esta fuerza creativa - y al mismo tiempo, quiero mantener el resto de mi ser intacto con mis pies sobre el suelo.

whj: ¿Puede relacionarse con maestros espirituales más serios que hablan de prácticas meditativas disciplinadas que llevan hacia estados particulares de liberación?

Gabrielle: Bien, puedo relacionarme con ellos - no es mi ruta, no es mi camino, no es lo que quiero. Y en términos de trabajo espiritual, necesitamos toda clase de toda clase ve viajes, porque es muy específico e individual. Acabo de presentar un camino que es más vibrante y enérgico y rebelde y artístico y salvaje. Cree esta forma de danza porque era difícil para mí, en mi cultura Occidental concisa y tensa, dirigida por el ritmo 4/4 del rock and roll, solo sentarme a contemplar una vela. Estoy absolutamente de acuerdo con quienes pueden hacerlo, por cierto. Simplemente no pude. La mejor forma para mí de aquietar mi mente - el punto de meditación - es mover mi cuerpo. Es divertido. Dicen que todo el mundo de psiquiatría luciría muy diferente si Freud hubiera tenido una mejor relación con su madre. Imagino que todos hacemos lo que tenemos que hacer. Lo que yo puedo hacer es danzar.

whj: Tuve una discusión con un maestro, al tratar de presentar el arte como un camino espiritual viable, y él me desafió a llamar a los artistas iluminados que han utilizado el proceso creativo para llegar a ese lugar. Se me ocurrió Blake y Whitman, pero mi lista era corta...

Gabrielle: Shakespeare me llega a la mente, Isadora Duncan, Sam Shepard, Peter Brook, Thich Nhat Hanh, ciertamente Gurdjieff estaba moviéndose en esa dirección como artista, sin mencionar a Rumi, por el amor de Dios. Pero nosotros tenemos que deshacernos de este concepto de halo, esta imagen de cómo luce la iluminación. Probablemente la iluminación tiene un aspecto bastante ordinario, hay probablemente una lista interminable de personas de las que nunca he oído. Yo le diría a ese maestro, "Lo siento, tu mente es muy estrecha". Digo, es tan superior, me dan ganas de estrangular. De eso es exactamente de lo que me he estado rebelando todo este tiempo - ¿Quién sabe cómo luce la iluminación? De hecho, ¿quién realmente sabe lo que es?

whj: Pero también es verdad que algunas de nuestras personas más creativas tienen vidas miserablemente infelices, así que parece que el proceso creativo en y por sí mismo no es necesariamente suficiente para... 

Gabrielle: No no no, tienes razón - ningún proceso en y por sí mismo puede llevarlo a una existencia cargada espiritualmente. Es una actitud, es por esto que estás haciendo algo, y es ser capaz de apartarte de tí mismo. ¿Qué parte de tí está representando este drama? Es un drama del alma o un drama del ego? Hay una cantidad de artistas egotistas. Y hay una cantidad de buscadores espirituales de Jesús falsos. Pero, hay también artístas, que, mediante este proceso están entregandose a una vía de existencia más "de alma". Pero si esto no es lo que quieres, probablemente no es lo que vas a obtener.
Siempre ha sido mi anhelo, danzar hacia El, danzar mejilla a mejilla con Dios. El Arte es mi vehículo. Miro mi trabajo como un arte vivo. Mis talleres son piezas de teatro experimental que yo dirijo. Es emocionante dirigir estos procesos de teatro vivo. Las únicas personas que llegan a verlos son las personas que están en ellos. Mi trabajo es teatro urbano/Zen, en el momento - está allí y luego se ha ido, pero es tan bueno como mucho de lo que he visto en recintos legítimos. Es teatro. Presenta y dramatiza la condición humana con estilo, humor, sentimiento y energía.

whj: Esto me recuerda los Mandalas de Arena Tibetanos

Gabrielle: Eso es bello - siento que la clase de teatro que hago es como los Mandalas de Arena Tibetanso - si estás allí para verlo, es maravilloso, y si no estás, es impermanente, desaparecerá.

whj: Como una líder carismática con muchas personas que disfruta y aprecia lo que ofrece - ¿que te mantiene bajo control? ¿Es tu propia autoridad interior suficiente? Porque eso ciertamente no ha funcionado a muchos de otros líderes en este campo - muchos de ellos se han estrellado y quemado.

Gabrielle: Solamente aquellos que necesitan algún poder sobre alguien. Mi entrenamiento Sufi fue realmente fuerte. Realmente aprecio y honro profundamente a Oscar Ichazo por las enseñanzas que me entregó. Pienso que no podría hacer lo que hago sin haber tenido ese entrenamiento, porque fue a través de su trabajo que llegué a conocer mi ego, por lo que sí tengo un punto de control, tengo una parte de mí misma que es consciente de mis propias tendencias. Y le hago seguimiento con mucho cuidado.
Y también, siempre fui una maestra realmente reacia, y todo sucedió un poco a pesar de mí, en lugar de algo que me propuse hacer, o planifiqué o quise de manera consciente. Y no me gustan las jerarquías. Realmente pienso en un patrón circular, un patrón muy tribal y he manifestado mi trabajo en ese patrón. Es un modelo femenino de práctica espiritual: hay mucho espacio y permiso en él, mucha fluidez y libertad para que las personas sean exactamente quienes son. Y es muy tántrico en que no está basado en polaridades de "bueno y malo" y todo esto - está basado en la noción de que somos todo ello, y nada de ello. Es justo donde estás en cualquier momento en particular.
Así que me siento en cierto lugar en el círculo porque cree el impulso de él - pero cualquier otra persona en él también tiene una función particular, una historia, un regalo qué dar. Realmente honro y respeto eso. Definitivamente, no estoy sola en todo esto y busco el consejo de otras personas en el círculo. Nunca es un círculo cerrado - siempre tiene que ser abierto. Todo encaja con esta gran vasta Nada en el centro de ello. En realidad, entre más profundo medito sobre esa vasta y amada Nada, más fácil es experimentar que hay solamente una persona allí. Una respiración. Un cuerpo - con un alma mutidimensional.
Quiero decir que no pretendo saber nada - probablemente soy la persona más tonta de todas las personas que alguna vez se han encontrado en mi posición - Realmente lo soy. No lo sé. Simplemente no sé. Aparezco, danzo. Una de las cosas que he notado es que muchas de las demás personas que son "maestras" mantienen una distancia real entre ellos mismos y sus estudiantes, lo que yo nunca he hecho.
Para mí siempre ha sido sobre la enseñanza, el trabajo es el maestro - nunca me he identificado realmente a mí misma como "la que sabe". He sido más como la "que está desesperada por saber". Y "Muchas gracias por aparecer pues no tengo que hacer esto por mí misma". Esa ha sido mi actitud y aún lo es. Estoy desesperada por conocer a Dios, por conocer el amor - y siempre he mirado el trabajo como maestra, y entonces cuando lo estamos haciendo, cada uno tiene que mirar lo que se nos está enseñando. Podría estar enseñándome como reducir la velocidad o cómo acelerar, o cómo abrirse camino en la vergüenza, o encontrar mis pies. En cualquier sesión, diez mil aprendizajes diferentes pueden estar sucediendo.

whj: ¿Puede decir algo sobre el rol que los psicodélicos y la marihuana han jugado en su proceso creativo?

Gabrielle: Bien, soy una hija de los 60s, entonces ciertamente tomé psicodélicos - muhos de los orgánicos. Y ellos ciertamente expandieron mi mente en ese tiempo - no conozco cuál fue el efecto a largo plazo. Y ciertamente gasté mi tiempo como una marihuanera, no hay duda sobre esto - pero no hago nada ahora, y encuentro que eso permite un canal muy claro.
Tengo que decir en apoyo a la marihuana que siento que redujo mi velocidad. Hubo un punto en mi vida en que sentí como si fuera en una velocidad orgánica. Estaba huyendo de mí misma a tal velocidad, como si fuera  en una persecución de alta velocidad y pienso que la marihuana jugó un rol muy positivo en que me desaceleró, me hizo callar y permitió que cosas se elaboraran en mí y comenzaran a salir. Así que hubo un punto en mi proceso en el que fue un catalizador en un sentido muy positivo.
El problema con nosotros, particularmente personas Occidentales, es que no albergamos cosas como catalizadores. Nos hacemos adictos a ellas, somos excesivos. Es por esto que los Nativos Americanos se sentaban a reír en los campos de tabaco: sabían que no íbamos a usarlos como un himno piadosooo al Padre Cielo, sino que nos volveríamos adictos a la nicotina y eso nos destruiría. Así que esta es la parte de nosotros que realmente tenemos que atender - las criaturas necesitadas, hambrientas, insaciables que podemos ser.
Entonces, crea una tensión en mí incluso decir que la marihuana fue una experiencia de crecimiento positiva para mí, sabiendo que para algunas personas podría ser algo bastante diferente, un gran escape del mundo real. Tenemos que saber quién somos y cuáles son nuestras limitaciones, cuáles son nuestras tendencias y patrones, para bien o para mal. Esto se reduce a Sócrates: Conócete a tí mismo. Conoce lo que puedes manejar y lo que no puedes. Y Aristóteles: Moderación en todas las cosas. Los tipos duros lo dijeron todo. Lo empaquetaron en dos o tres frases cortas, y nada es diferente. Siguen siendo las pautas.
Paso mucho tiempo en estudios de grabación, y esto me ha vuelto muy compasiva hacia aquellos músicos de rock que han entrado en el mundo sombrío de las drogas. Vas de gira durante nueve meses o un años y entonces estás en el estudio - estás en esos mundos irreales, y estás constantemente teniendo que ser creativo, sin realmente tener el resto, el tiempo para regenerar y puedo ver cómo muchas personas caen en la ilusión de que alguna droga va a encender su creatividad a las cuatro de la mañana, cuando no tienen jugo, cuando se han desconectado de la Gran Fuente.
Y es por esto, especialmente como artistas, que absolutamente necesitamos ser capaces de maternarnos a nosotros mismos, nutrirnos y asegurarnos que tenemos mucho espacio y relajación desde donde provienen todas las cosas. Y tenemos que poder paternarnos y proteger ese espacio, tener líneas y límites. Para mí todo se reduce a mundos arquetípicos - la "Madre", el "Padre". Suda tus plegarias fue para mí un mapa diciendo "OK, estos son los campos internos de energía que necesitamos comprender para materializar como artistas, como amantes, como personas completas, como busccadores en este mundo salvaje y confuso, para que no nos volvamos almas perdidas en el proceso de creación.
Tenemos que ser capaces de ser dioses, amantes y artistas, tenemos que sentir en el alma si vamos a ser felices, si queremos paz y el alma es la parte de nosotros que es el proceso creativo. ¿Y cómo accedemos a esos estados de ser conmovedores opuestos a los estados de ser del ego, y cómo sabemos la diferencia? Estas son preguntas reales, y son las que me han guiado. ¿Qué significa ser un ser humano? Es la pregunta inicial para mí. ¿Qué significa realmente? Aún estoy trabajando en esa pregunta.

Fuente: https://www.eliezersobel.com/wildheartjournal/gRoth.pdf