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vendredi 1 mai 2020

Los 4 Pilares de Sentido - Emily Esfahani Smith

Los 4 pilares de sentido que nos ayudarán a emerger de la pandemia mejores que antes

Cuando los investigadores y los psicólogos observan quién sobrelleva bien una crisis, son aquellos que han adoptado un espíritu de "optimismo trágico". El término fue acuñado por Viktor Frankl, el sobreviviente del Holocausto y psiquiatra que escribió El hombre en busca de sentido, un libro sobre sus experiencias en los campos de concentración. El optimismo trágico es la capacidad de encontrar esperanza y sentido en la vida, a pesar del sufrimiento y la pérdida inherentes a la vida.
Un estudio, por ejemplo, rastreó a un grupo de adultos jóvenes en las semanas posteriores a los ataques terroristas del 11 de septiembre. Descubrió que algunos estudiantes eran más resistentes que otros, es decir, algunos de ellos tenían más probabilidades de desarrollar los síntomas de depresión, mientras que otros no. ¿Qué distingue a los resistentes? Su capacidad de encontrar algo bueno en lo que sucedía a su alrededor. Informaron haber experimentado emociones más positivas como el amor y la gratitud. Es importante destacar que esto no significaba que fueran "Pollyannas". En el estudio, las personas que eran más resistentes informaron sentirse tan angustiadas por los ataques como las menos resistentes. Pero más tarde, su capacidad para encontrar lo bueno los protegió y los sostuvo.
Cuando estaba investigando mi libro El poder del sentido, entrevisté a muchas personas sobre lo que hace que sus vidas tengan sentido y miré lo que los investigadores de psicología, filósofos, figuras religiosas y otras luminarias tenían que decir. Al unirlo todo, me di cuenta de que hay cuatro pilares de una vida con sentido. También aprendí que las personas que tienen un fuerte sentido de significado en la vida, o la capacidad de encontrar sentido en sus vidas, a pesar de sus circunstancias, son mucho más resistentes al sufrimiento.
La buena noticia es que podemos construir estos pilares de sentido en nuestras vidas tanto en los buenos tiempos como en los malos. Los cuatro pilares son:

Pertenencia

Estar en relaciones o comunidades en las que es valorado por quién es intrínsecamente y donde valora aotros por quienes ellos son intrínsecamente. La pertenencia se trata de sentirse visto, escuchado, amado y cuidado. Es algo que podemos escoger cultivar en el momento - y que podemos experimentar con cualquiera. Puede experimentar pertenencia al sostener la mano de un ser querido, hacer contacto visual con un extraño y compartir una sonrisa, sintonizar y realmente escuchar lo que un amigo está diciendo al teléfono, y así sucesivamente. Estos pequeños micro-momentos de conexión son pequeños pero poderosos. Así que hay maneras de experimentar y construir este pilar incluso en este momento de distanciamiento social.

Propósito

Los psicólogos dicen que el propósito es una meta a largo plazo que orienta su vida, es significativa para usted y hace una contribución al mundo. Esto suena grande, pero el propósito en realidad viene en todas las formas y tamaños. Muchos padres me dijeron que su propósito es cuidar a sus hijos. Muchas personas encuentran propósito en el trabajo. Hablé con una persona de limpieza de un hospital por ejemplo, que era parte de un estudio mayor de sentido en el trabajo y ella dijo que su trabajo no era simplemente trapear el piso o limpiar las sábanas, sino ayudar a sanar a las personas enfermas. Hoy, muchas personas pueden estar luchando con este pilar. Algunas personas han perdido sus trabajos y no pueden desempañar los roles en su comunidad que podrían ordinariamente darles un propósito, como ser coach en una Pequeña Liga. Estos roles hacen que las personas se sientan útiles y necesitadas. Ellos nos dan un porqué -una razón para despertarnos en la mañana. Cuando no nos sentimos útiles o necesitados, sufrimos. Pero aunque algunas personas pueden estar luchando con esta dimensión hoy en día, veo personas encontrando formas creativas para tener un propósito. En mi barrio por ejemplo, adultos jóvenes se han reunido en "grupos de ayuda" para hacer compras y hacer recados a los adultos mayores y a otros grupos inmunocomprometidos. Otros han establecido unos "frascos de propinas virtuales" para apoyar a los trabajadores de servicio en la comunidad. Muchas compañías están ofreciendo sus servicios gratuitos para ayudar a otros. Una manera segura de encontrar propósito es encontrar una forma de ayudar a otros. Puede ser algo pequeño o en grande.

Narrativa

Este pilar se refiere a la historia que cuenta sobre su vida. ¿Cómo se convirtió en la persona que es hoy? ¿Qué experiencias le han dado forma? ¿Qué perdió y qué gano a partir de estas vivencias? La narrativa trae claridad a nuestras experiencias. Ensamblamos experiencias dispares de neustras vidas en una narrativa coherente. Pero la cosa es que aveces contamos historias que nos reprimen y nos deprimen, como, "no soy bueno" o "el mundo es terrible". Este tipo de historia hace que las personas se sientan ansiosas, que sus vidas tengan menos sentido. La buena nosticia es que somos los autores de nuestras propias historias y podemos cambiar la manera en la que las estamos contando si nos están frenando. Podemos editar e interpretar la historia en nuevas formas mientras nos mantenemos fieles a los hechos. La investigación muestra que las personas que están liderando vidas con sentido tienden a contar las historias sobre sus vidas definidas por la redención, el crecimiento y el amor. ¿Cuál es la historia que se está contando a sí mismo durante este tiempo? ¿Cuál es la historia que le gustaría contar sobre este tiempo cuando mire hacia atrás en unos años?

Trascencencia

Este es uno de mis pilares favoritos. Las experiencias trascendentes son esos momentos en los que nos elevamos por encima del ajetreo de la vida diaria y nos ponemos en contacto con algo mayor. Hay experiencias de belleza y asombroque nos sacan de nuestra cabeza, nos hacen sentir más pequeño y al mismo tiempo más conectados con el mundo y las personas que nos rodean. Hay muchas formas de experimentar trascendencia, como en la naturaleza a través de prácticas religiosas o espirituales como la meditación, la música, la danza y demás. Estas experiencias nos traen al momento presente. Como el poeta Anthony Hecht escribió: entregarse a una experiencia trascendente, "Es una clase de bendición... Uno se escapa de toda la angustia del mundo en el refugio del tiempo presente. " He encontrado que dar caminatas diarias ha sido un portal a la trascendencia para mí estos días. Dejo mi teléfono y casa y practico dar atención a la belleza que me rodea - los pájaros, árboles, los niños jugando afuera y demás. Esto me ha ayudado a encontrar cierta paz durante este tiempo desafiante.

Así que ¿cómo vamos a emerger mejores y más fuertes que antes después de la crisis?
Escuchamos mucho sobre el desorden de estrés postraumático estos días. La sabiduría convencional  es que cuando la crisis o la tragedia llega, muchas personas son destrozadas por su sufrimiento. Pero esta no es la historia completa. Resulta que solamente un pequeño número de personas desarrolla el PTSD. Lo que es mucho más común es el fenómeno conocido como crecimiento postraumático. Después de una crisis, la mayoría de las personas reportan tener una vida religiosa más profunda, una vida espiritual más rica, una nueva apreciación por la vida y una renovación de su propósito en la vida.
El motor del crecimiento postraumático es uno de los pilares que mencioné anteriormente - las narrativas. Las personas que crecen más después de una crisis invierten mucho tiempo reflexionando sobre la tragedia, tratando de comprender cómo los cambió. En el proceso, usualmente descubren que la adversidad cambió sus vidas en formas positivas. Frankl llamó esto "la capacidad humana para creativamente transformar los aspectos negativos de la vida en algo positivo o constructivo".
Es un proceso doloroso y puede tomar tiempo. Requiere reflexionar sobre su dolor y reconocer todo lo que ha perdido. Pero al abrazar estos sentimientos difíciles, eventualmente llega a un lugar m´sa profundo de comprensión sobre sí mismo y el mundo.

EMILY ESFAHANI SMITH
Emily Esfahani Smith es una escritora en DC que utiliza la psicología, la filosofía y la literatura para escribir sobre la experiencia humana - porqué somos como somos y cómo podemos encontrar gracia y sentido en un mundo que está lleno de sufrimiento. Su libro El Poder del sentido, un bestseller internacional, fue publicado por Crown y ha sido traducido a 16 idiomas distintos. Es también conferencista internacional que ha realizado docenas de conferencias magistrales y talleres en corporaciones, conferencias y organizaciones sin ánimo de lucro, liberías, universidades y escuelas del país y del mundo. En 2017 presentó una charla llamada "Hay más en la vida que ser feliz", en el escenario central de TED, en la que se basó su libro. Se ha visto más de 8 millones de veces.

Fuente: https://mariashriver.com/the-4-pillars-of-meaning-that-will-help-us-emerge-from-the-pandemic-better-than-before/

vendredi 24 novembre 2017

Cuenta, Baila Historias...Transforma en Movimiento. (En busca del ritmo absoluto)

"Nací a la orilla del mar. Mi primera idea del movimiento y de la danza me ha venido seguramente del ritmo de las olas…"
"...A través de la danza transmitiré a los demás mi éxtasis."
"¿El viento? Soy el viento, ¿El mar, la luna? Soy el mar y la luna. ¿Lágrimas, dolor, amor, vuelos de pájaro? Soy todos ellos. Bailo lo que soy. ¿Pecado, oración, vuelo, la luz que nunca existió sobre la tierra ni el mar? Bailo lo que soy." - Isadora Duncan

Pum, pum... hay un ritmo en cada historia. Pum, pum... hay un cuerpo en cada sueño. Y en el aliento, palabra mágica que se las ingenia para significar respiración, vida, espíritu, alma, inspiración, alivio; hay ritmo, hay cuerpo y movimiento.
Los que nos hemos formado como coaches sabemos que nuestras historias viven en el cuerpo; y creo también que no sólo residen allí como manifestación corporal de la creación emocional-lingüística, sino que de igual forma surgen y se transforman en el movimiento.
Como seres lingüísticos y necesitados de sentido, somos cuenta-cuentos por naturaleza. Somos a la vez creadores y prisioneros de nuestras propias narrativas. El poder que convocan las historias es inconmensurable. ¿Qué revelan? ¿Qué indican? ¿Qué se esconde detrás?
Las historias siempre nacen simultáneamente con la emoción y el cuerpo. Una corporalidad muchas veces negada, no manifestada o reconocida. Emoción que la guía y la alimenta; que también la sabe seguir.
Estamos habituados a verlas únicamente en el lenguaje, a conversar prioritariamente con palabras. A menudo, en el coaching, experimentamos con el cuerpo o diseñamos una experiencia que pueda conectar al coachee con algo que subyace a la historia, que ofrezca otra perspectiva, para desde allí generar una nueva interpretación y quizá más tarde una nueva coherencia. Una nueva coherencia que requerirá de recurrencia y cuerpo para perdurar. ¿Es la nueva interpretación la que trae renovada corporalidad? ¿Es desde el cuerpo transformado por alguna experiencia que se genera la interpretación? Ambos, me parece a mí. Ahí, en ese dialogo, es que se crean las historias que nos mueven por la vida. En esa interacción, guiada por las emociones, no existe una relación causa y efecto, no en el sentido lineal de la manera que usualmente lo entendemos.
¿Es la nueva interpretación la que trae renovada corporalidad? 
¿Es desde el cuerpo transformado por alguna experiencia que se genera la interpretación? 
“Aprendemos sintiendo”, leo en el blog de Juan Vera y asiento. Jane Crossley y Fernando Morgado, en su libro “De fantasmas y demonios”, plantean que lo que nos caracteriza como especie no es la razón, ni el lenguaje, ni la biología; la diferencia fundamental con otras especies está en el ámbito emocional. Las emociones son nuestro motor. Nuestra capacidad de expresarlas en el lenguaje y el cuerpo, da pie a las historias que nos abren o cierran posibilidades, que nos llevan a vivir como seres libres o victimas, que nos permite ser artistas en la creación de nuestra propia vida. Y todo esto, en movimiento.
El movimiento precede al lenguaje y la danza es quizá una de las artes más antiguas. En su origen, como expresión espontánea de la vida colectiva, la danza hacia posible participar en el sentido emocional de las sociedades. A medida que las sociedades se tornaron más complejas, la danza se tornó más sistematizada y su carácter espontáneo fue desapareciendo. Por eso hay quienes hoy están convencidos de que no saben bailar…pero es como si dijeran que no saben sentir.
Isadora Duncan, considerada la madre de la danza contemporánea, y conocida también como una de las bailarinas de Nietzsche, por inspirarse en los trabajos de éste para crear su visión de la danza, propone (transgresoramente) un vínculo entre el antiguo origen de la danza y la sociedad contemporánea. Su búsqueda persigue..."aquella danza que pudiera ser la divina expresión del espíritu humano a través del movimiento corporal”
A los niños de su escuela les pedía que escucharan la música de sus almas. Contaba que a partir de la primera lección...“el niño más pequeño comprendía que todos sus movimientos y que sus andares mismos poseían una fuerza espiritual que no existe en los movimientos nacidos del ser físico o creados por el cerebro”
Atrevernos a jugar, a ser niños, a recuperar el asombro, es indispensable para nuestros nuevos aprendizajes. Y también lo es no olvidar tampoco que el adulto que somos es un ser constituido en el lenguaje, cuya recursividad crea realidades y le permite modelar su identidad y el mundo en que vivimos, crea ser y por lo tanto es acción. Las historias de los niños pequeños siempre son representadas, actuadas, bailadas. Van descubriendo el mundo de las palabras, y también lo exploran desde su corporalidad. Todavía no han divorciado estos dos aspectos.
Alguna vez escuché a Julio Olalla decir que el punto de encuentro de los dominios, el donde surgen las coherencias, era un misterio. ¿Es el lugar del Alma? ¿Del espíritu humano del que habla Isadora? Yo creo que allí existe un ritmo. El ritmo de cada ser que encaja de alguna forma con el ritmo del cosmos. El Alma tiene ritmo. Y buscamos sintonía entre nuestra universalidad y nuestra singularidad.
Contar cuentos, inventar historias, es un ejercicio que utilizo a menudo con mis coachees. Les pido a veces que las bailen en silencio y luego que las narren mientras bailan. Siempre cambian. Buscan el ritmo de sus historias, que se sintonicen el cuerpo y las palabras. ¿Cómo calzan? ¿Se sienten auténticas? ¿Cambia mi cuerpo? ¿Cambia el cuento? Encuentro en mi cuerpo la palabra y la palabra se transforma en mi cuerpo, en movimiento.
El baile provoca que nos tornemos observadores y actores de nuestra expresividad y actitud, la toma de conciencia de estos aspectos permite ampliar las relaciones que definen nuestra propia realidad. En la expresión corporal, la unidad Pensamiento-Emoción, o sea, nuestra forma de pensar, deja de estar limitada por nuestras opiniones siendo superada por la totalidad de la expresión, y nos permite rearticular lashistorias.
La idea de la existencia de un ritmo absoluto ha sido propuesta en varias manifestaciones de la creación artística; la poesía, las artes visuales, la danza. Ezra Pound, poeta estadounidense, decía que el poeta debía buscar el ritmo que correspondiera a la emoción que quisiera expresar. Expresión singular que surge de una expresión total, que abarca todas las expresiones y está disponible en el alma humana. La escuela de arte de la Bauhaus intentaba redefinir y renovar el concepto de arte y de arquitectura para adecuarlo a los nuevos tiempos y buscaba convertir una sociedad dividida entre lo privado y lo público en una sociedad orgánica a través de la obra de arte total. Despertar el ritmo absoluto de las cosas.
Hace poco, a Mikhail Baryshnikov, uno de los más grandes bailarines de nuestros tiempos, le preguntaron en una entrevista con motivo de su incursión en el teatro sobre su técnica de actuación. No tengo ninguna, respondió, sólo escucho lo que pasa dentro de mí... el ritmo absoluto. Somos predestinados y somos creadores. Somos artistas. Tenemos la llave. Y otra vez concuerdo con Juan Vera, la felicidad se construye y... se baila.
En esta comunidad también construimos nuestras historias…y ahora ¿bailamos?

Fuente: http://translucido.bligoo.com/content/view/112628/Cuenta-Baila-Historias-Transforma-en-Movimiento-En-busca-del-ritmo-absoluto.html#.Wg2f_2XanIc