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vendredi 3 février 2023

Abrazar la culpa y la vergüenza - Karla McLaren

Puedes ser amiga de todas tus emociones.

En mi publicación sobre ser amiga de tu rabia, reencuadré la rabia como una emoción necesaria que te apoya para desarrollar y mantener tu auto-imagen saludable. Ahora, vamos a mirar esa emoción que llamo amiga o compañera de la rabia: vergüenza.

Visualizo la rabia como el centinela que recorre tranquilamente el perímetro de tu autoimagen y vigila cualquier desafío a lo que tu valoras o a tu sentido de ser. Visualizo la vergüenza como una emoción centinela relacionada que gira hacia adentro y te vigila a ti y a tus comportamientos, para que no desafíes, ofendas o hieras innecesariamente a otros.

Cuando está funcionando bien, tu vergüenza te ayuda a convertirte en una persona confiable que sigue un código interno de ética y honor – respecto a otras personas, ciertamente, pero también respecto a sí misma. Y por suerte, cuando tu y tu vergüenza están trabajando juntos,  no te atormentará, te soportará.

Cuando desarrollé mi teoría de las emociones, me tropecé continuamente con definiciones rivales de culpa y vergüenza y parecía que donde quiera que miraba, las personas estaban definiendo estas dos palabras de manera diferente – y algunas veces en formas que se contradecían directamente una a la otra. Me cansé mucho, así que fui a un diccionario para ver qué pasaba.

Vamos a aclarar esta confusión antes de indagar más profundamente en esta emoción exquisita y necesaria. Esta pieza es un fragmento de mi libro El Lenguaje de las Emociones: Lo que tus emociones están tratando de decirte.

Culpa y Vergüenza: ¿Cuál es la diferencia?

En mi adolescencia temprana, leí un popular libro de auto-ayuda que calificaba la culpa y la vergüenza como emociones “inútiles”. El libro presentaba la idea de que todos somos perfectos, y, por lo tanto, nunca deberíamos sentirnos culpables o avergonzados de nada de lo que hacemos. Esa idea parecía muy extraña para mí, así que fui al diccionario y busqué el significado de inocente (sin culpa) y desvergonzado (sin vergüenza) y descubrió que ninguno de los dos estados era nada para celebrar.

Ser inocente significa estar libre de marca o experiencia, como si fueras una pizarra en blanco. No es una señal de inteligencia o crecimiento, porque la ausencia de culpa existe solamente en personas que no han vivido aún.

Ser desvergonzado significa ser insensato, grosero y descarado. Es una señal de estar fuera de control, fuera de contacto y excesivamente ensimismado, entonces, la ausencia de vergüenza vive solamente en personas que no tienen habilidades relacionales. Los dos estados – ausencia de culpa y ausencia de vergüenza – me ayudaron a comprender el valor esencial de la culpa y la vergüenza.

¿Es la culpa una emoción?

De manera fascinante, en la definición del diccionario, la culpa ni siquiera es un estado emocional en absoluta – es simplemente el conocimiento y reconocimiento de un acto errado. La culpa es un estado de circunstancia: eres culpable o no culpable en relación con el código legal o moral que valoras.

No puedes sentir culpa, porque la culpa es un estado concreto – no emocional. Tus emociones son irrelevantes, si hiciste algo malo, eres culpable y no importa si estás feliz, enfadado, atemorizado o deprimido al respecto. Cuando no has hecho nada malo, no eres culpable.

Las emociones no entran en la ecuación en absoluto. La única forma que podrías posiblemente sentir culpa es si no recuerdas haber cometido una ofensa (“Siento como si pudiera ser culpable, pero no estoy seguro”). No, lo que sientes es vergüenza.

La culpa es un estado basado en los hechos; la vergüenza es una emoción.

¿Qué es la vergüenza?

¿Cómo definimos la vergüenza? La vergüenza es la emoción natural consecuencia de la culpa y el haber actuado mal. Cuando tu vergüenza está funcionando bien en tu psique, en su potente calor e intensidad, restaurará tus límites cuando los has roto tu mismo. Sin embargo, la mayoría de nosotros no le damos la bienvenida a la vergüenza en nuestras vidas, la oscurecemos diciendo “me siento culpable” en lugar de “me siento avergonzado”, lo que habla mucho sobre nuestra inhabilidad para identificar y reconocer nuestra culpa, canalizar nuestra vergüenza apropiada y enmendar.

Esta es la vergüenza real, porque cuando no damos la bienvenida y honramos nuestra vergüenza necesaria, no podemos gestionar nuestro propio comportamiento. Continuamente haremos cosas que sabemos que están erradas – y no tendremos la fortaleza para detenernos a nosotros mismos. En nuestra ausencia de vergüenza infinita, ofenderemos y ofenderemos  y ofenderemos – siempre nos sentiremos culpables – porque nada nos despertará a nuestro efecto en el mundo.

Si continuamos usando la declaración incorrecta “me siento culpable”, seremos incapaces de corregir nuestros errores, enmendar nuestros comportamientos o descubrir dónde se ha originado nuestra vergüenza – lo que significa que seremos incapaces de experimentar la felicidad y el contento verdaderos (los dos surgen cuando navegamos de manera hábil cualquier emoción difícil). Si no salimos y decimos correctamente "Estoy avergonzado de mí mismo", nunca mejoraremos.

Lo diré una vez más antes de ir más profundo: La culpa es un estado factual, no uno emocional. Eres culpable o no culpable.

Si no eres culpable, entonces no hay nada de qué avergonzarse. Sin embargo, si eres culpable, y quieres saber qué hacer respecto al hecho de tu culpa, entonces tienes que abrazar la información que la vergüenza te trae.

(De las páginas 198-200 en El Lenguaje de las Emociones)

Abrazar la vergüenza como tu aliada

Vamos a mirar los dones y habilidades específicas que la vergüenza te trae:

VERGÜENZA: Restaura la Integridad

DONES: Reparación ~ Integridad ~ Conciencia ~ Auto-respeto ~ Cambio de comportamiento

QUÉ HACE TU VERGÜENZA: La vergüenza surge para ayudarte a moderar tu comportamiento y asegurarte de no lastimarte, avergonzarte, desestabilizarte o deshumanizarte a ti mismo o a los demás. La vergüenza es una emoción engañosa, porque la mayoría de nosotros aprendimos sobre la vergüenza al ser avergonzados.

LO QUE SE NECESITA HACER: La práctica sanadora de la vergüenza es erradicar los mensajes de vergüenza aplicados e inauténticos, y alentar la vergüenza (y el remordimiento) auténtica y apropiada en ti mismo y en los demás.

LAS PREGUNTAS INTERNAS: ¿La ética y los valores de quién han sido irrespetados? ¿Qué se debe hacer bien?

Aunque muchas personas sugieren que la vergüenza es primariamente insana, es de hecho una emoción social crucial, y está directamente conectada con el aspecto empático de la Preocupación por los demás (ver Los Seis Aspectos Esenciales de la Empatía). El desarrollo de la vergüenza es esencial para el desarrollo de la empatía y es la emoción primaria que te hace honorable y capaz de ser un digno compañero de relación, colega y persona. 

La vergüenza ciertamente es una emoción que puede agobiarte, pero cuando puedes entrar en una relación empática y sana con ella, la vergüenza puede ser tu mejor amiga. La vergüenza puede ayudarte a vivir de acuerdo con tu código moral interior para que puedas cuidar de ti mismo de forma excelente.

La vergüenza puede también hacerte muy sensible socialmente, podrás detenerte a ti mismo (gentilmente y de manera apropiada) antes de decir o hacer algo errado. Tu vergüenza también te ayudará a enmendar si te das cuenta que has herido a alguien, has dicho algo que no deberías o roto una regla social.

¿Qué tan bien estás usando los dones de la vergüenza?

Las siguientes declaraciones se relacionan con los dones de la vergüenza. ¿Qué tan ciertas son estas declaraciones para ti?

Me resulta bastante fácil cambiar los comportamientos problemáticos o los viejos hábitos.

Cuando cometo un error social, me resulta fácil disculparme y corregirme.

Puedo pedir ayuda y apoyo de los demás

Puedo gestionar mis emociones intensas sin atacar a los demás

Cumplo mis promesas (o hago nuevos acuerdos si no puedo cumplirlos)

Los Dones de la Vergüenza. 

Estas declaraciones pueden parecer relacionadas con madurez de comportamiento (y lo están), pero también son los dones de la vergüenza – los que te ayudan a monitorear y modificar tu comportamiento. De modo interesante, cuando tu vergüenza esta trabajando con gracia, no la sentirás como vergüenza. En cambio, simplemente te comportarás en una forma que te hará sentir cómodo y orgulloso de ti mismo.

Por ejemplo, usarás la seda dental porque te gusta limpiar tus dientes (y no porque te hayan avergonzado por una higiene dental obsesiva), evitarás el robo y el abuso porque no se sienten bien (y no debido a que has sido avergonzado o aterrorizado por ello) y gestionarás tus emociones intensas de manera hábil porque respetas los derechos humanos básicos de los demás.

Aunque muchos de nosotros tenemos una relación problemática con la vergüenza porque fue aplicada a nosotros como un castigo cuando éramos jóvenes, la vergüenza es absolutamente crucial para tu salud social y bienestar.

Una actualización sobre la vergüenza

Estaba equivocada: Pensé que habían dos clases de vergüenza cuando escribí El Lenguaje de las Emociones, auténticas versus inauténticas, apropiadas versus inapropiadas y así, pero estaba equivocada.

La vergüenza nunca es inauténtica o inapropiada.

En la comunidad DEI, nos hemos dado cuenta en los últimos años que la vergüenza en sí misma nunca es inauténtica, exterior o inapropiada. La vergüenza siempre hace su trabajo, siempre tiene un propósito, es válida y significativa.

Es el mensaje vergonzoso o el contrato lo que crea el problema. La vergüenza nos ayuda a vivir a la altura de la moral y ética acordadas, así que el trabajo no se trata de acallar la vergüenza o hacerla desaparecer. El trabajo es asegurarnos que nuestra moral, ética y acuerdos están actualizados, son apropiados y realistas.

El trabajo es darle a nuestra vergüenza mensajes maravillosos y sanadores para trabajar, en lugar de llenar su lista de cosas por hacer con ideas horribles y contratos espantosos.

Si la vergüenza está trabajando sobre un mensaje o contrato abusivo, lucirá abusivo. Pero no lo es. Está haciendo su trabajo adecuado en la psique. Nuestro trabajo como amigos amorosos de la vergüenza es asegurarnos de que no está siendo forzada a hacer trabajos horribles, sobre ideas irreales, inapropiadas o abusivas.

Podemos elegir cómo lidiar con la vergüenza

Otra pieza que se ha hecho más clara para mí: Incluso cuando los mensajes de la vergüenza sean impuestos a nosotros, tenemos opciones sobre cómo los llevamos. Podemos ingerirlos completamente o podemos ponérnoslos  como una máscara cuando tengamos que hacerlo. La mayoría de los niños aprenden a comportarse con el fin de obtener lo que necesitan, aunque no saben que muchos de los mensajes vergonzosos son inútiles e injustos.

También seleccionamos y elegimos a qué partes de los mensajes vergonzosos nos adherimos. Por ejemplo, puedes encontrar dos personas que fueron abusadas por la misma persona durante el mismo periodo de tiempo y que salen con mensajes vergonzosos completamente diferentes. Algunos de los mensajes dañinos que una persona aceptó pueden sonar como una tontería para la otra persona, y viceversa. 

Somos individuos. No somos pizarras en blanco sobre las que otras personas escriben. Incluso durante abuso o trauma, tenemos voluntad. Y por supuesto, la práctica de quemar contratos nos da la agencia para destruir o renegociar cualquier mensaje o ideas vergonzosas y crear nuevos enfoques que funcionen.

Hemos estado trabajando para reescribir y reencuatrar nuestra nueva comprensión de la vergüenza y la versión revisada de El Lenguaje de las Emociones comparte esa nueva información.

Quiero que seas consciente de nuestra comprensión nueva y más profunda de la vergüenza. 

Karla

Fuente: https://karlamclaren.com/embracing-guilt-and-shame/

vendredi 5 juin 2020

Notas sobre la Vergüenza - Blaire Lindsay

La sombra de la vergüenza
Respuestas a la vergüenza desde la perspectiva del sistema nervioso
Con las emociones incómodas como la vergüenza:

  • Ser honesto
  • Tener una perspectiva exploratoria
  • Sin pretender ser experta
  • Compartir la experiencia

La vergüenza es una emoción muy difícil de sentir
Es muy difícil de sentir y de darle presencia en mi cuerpo
Brené Brown hace la distinción entre vergüenza y culpa.
Vergüenza es la sensación de que “soy una mala persona”.
Es importante hacer la distinción: Puede que haga algo equivocado, pero eso no me hace una mala persona.
Lo que comencé a explorar ahora es la función o posible propósito de la vergüenza para ayudarnos en nuestra expansión y en nuestra evolución.
Especialmente ahora, en este tiempo.
La razón por la que siento vergüenza es por que he cometido muchos errores últimamente – con personas de mi comunidad, en mi interacción con personas marginalizadas.
“estoy un poco nerviosa, porque creo que me voy a equivocar”
“probablemente lo harás y tienes que hacerlo”
Para personas que no tienen que pensar en problemas de otras con su identidad de género,
Vamos a cometer errores y esto es parte del proceso de sanación y crecimiento en nuestro conocimiento, es básicamente "embarrarla".
Soy una persona que realmente está cómoda detrás de la máscara de ser gentil, nada es mejor que ser amable y políticamente correcta.
Estas experiencias de equivocarse son realmente difíciles.
Les quiero hablar sobre la importancia de permanecer en esos espacios en los que hay dificultad y en los que cometemos errores.
Si cometo un error no es porque sea una mala persona pero además no significa que no he cometido un error y que tengo que asumir la responsabilidad.
Entonces estar en ese lugar donde sientes que echaste a perder algo, cometiste un error, le hiciste daño a alguien, ofendiste a alguien, es un lugar delicado para estar pero también es un lugar del que no tenemos porqué huir.
He estado observándome a mí misma y viendo colectivamente ciertas respuestas a la vergüenza, porque es una emoción tan complicada, que tenemos respuestas inconscientes para ella – que están basadas en cómo opera nuestro sistema nervioso.

  • Una respuesta a cuando alguien nos dice: lo arruinaste, te equivocaste, eso no se sintió bien, me heriste, una respuesta cuando no estamos permitiéndonos sentirla, apropiarnos de ella y estar en ella, es la pelea. Nos volvemos defensivos, “no, no lo fue”, no haría eso, no era mi intención, no me entendiste, no es eso lo que yo quería decir – esa naturaleza defensiva de “no, yo no hice eso”. Es el tipo de cosas que hago todo el tiempo

No hay un juicio aquí, entorno a este tipo de respuestas. Es como estas respuestas defensivas: No hice eso, no era mi intención, ¿de qué estás hablando?
En esencia es la forma en que nuestro cuerpo maneja una respuesta de supervivencia.
De no sentir esa emoción realmente dolorosa: “lo arruiné”
Herir a alguien y aceptar “Si, hice algo equivocado”
Hay una respuesta que veo al hacerme consciente de mí misma cuando surge el mecanismo de defensa en lugar de sentarme con esta emoción

  • Otra respuesta es apagar el mesenger, no volver a hablar con la persona, como decir ya se acabó, cruzó la línea, no entendí y huir.

Sin juicios aquí, pero qué respuesta interesante alguien diciendo “te equivocaste, me ofendiste, me heriste” es la respuesta de huida

  • La otra respuesta es la de congelarnos. Bloquearse “hice algo malo”, “no sé qué hacer”, “no sé cómo excusarme”. No sé qué hacer entonces no hago nada y permanezco en estado de congelamiento… tal vez durante una hora, las siguientes 5 horas.

Podemos también incluir la respuesta “divertida” también, es ir al modo complaciente: “lo siento mucho, ¿cómo puedo mejorarlo?”
No hay nada de malo con ninguna de estas respuestas, pero hay tanto oro en simplemente sentarse en esa experiencia de  “cometí un error”
Y no hacer esas cosas, o incluso solamente ser consciente que son respuestas internas. “Noto surgir ese sistema de defensa, es interesante, me voy a poner a la defensiva, quiero hacer oídos sordos, ”
Cuando contenemos la emoción, pienso – para muchos de nosotros es difícil, significa mucho. Cuando permanecemos lo suficiente con la emoción y reconocemos las respuestas que surgen, lo que puede suceder es que comencemos a metabolizar la vergüenza más fácilmente o más rápidamente que antes, tal vez.
Tal vez llegamos a ese lugar en el que realmente nos apropiamos de nuestros errores y hablamos sobre ellos sin colapsar y sin llegar a estar a la defensiva y así podamos corregir lo que ha estado equivocado o crear las reparaciones necesarias
Tal vez hay un regalo en ser capaz de estar en ese estado con nosotros mismos, sentir la incomodidad – con todos los recursos que podamos necesitar, tal vez un terapeuta, una pareja, que nos mantenga conectados con las cosas difíciles.
Tal vez es una buena cosa para mejorar
Hay tanta sombra en torno a la vergüenza, puede ser tan visceral, y como experiencia muy dolorosa,
Pienso que es muy importante que nos abramos a la experiencia y que podamos tomar las acciones necesarias, para reparar las equivocaciones
Hay una gran lección allí para mí

vendredi 7 février 2020

La libertad de ser persona-río

Diario de una devota imperfecta

Erro. Erro porque soy un ser errático, como toda criatura bajo el influjo de sus predisposiciones negativas añejas y sus emociones aflictivas-vaivén. Pero lo grave no es el error, sino el mal hábito de no saber errar bien… la creencia de que a más cruento el azote, más brillante el halo de mi santidad: he aquí mi mayor condena; ser el vientre implacable de mi auto-desdén.
¿Quién dijo que la culpa es muestra de sanidad, cuando no es más que una fijación más de la mente auto-referencial? Me esclavizo a mí mism@ con cadenas forjadas de un acero aparentemente invencible: ese tesón retorcido del auto-flagelo que promete una redención que jamás logra, y procura en cambio una perpetuación certera del dolor. Qué gentil sería la pregunta: ¿cuál es el cambio posible?
¡Ay de mí si por fin me reconociera human@! Si supiera que no por aceptarme como soy hoy, anulo la posibilidad de desarrollo y expansión. No son incompatibles el reconocerme perturbad@, sufriente y animal, con el saber de la maravillosa inasible pureza de mi naturaleza, el valor inestimable de cada una de mis virtudes —diligentemente forjadas—, y de mi inconmensurable potencial.
Hoy decido declarar mi auto-salvación: me salvo de mi confusión de la contracara del orgullo —mi auto-denigración—. Me salvo como salva una madre pájaro al pichón herido, que llora por sus alas haber quedado muy grandes para seguir buscando resguardo en su corteza-prisión. Me salvo en ese instante en que me doy cuenta: no es mi error lo que me define, sino la libertad que me otorga el ser persona-río, un continuo a cada instante renovable, y futur@ hereder@ de mi presente habituación.
Erro porque soy un ser errático. Pero de la condena por serlo, este es el decreto de mi gozosa liberación.

Melisa Biondi (Tenzin Phurdrön)
Psicología • Espiritualidad • Arte