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vendredi 15 novembre 2019

¿Cómo amar? - Libro de la vida

Uno de los grandes acertijos intelectuales que la vida cotidiana nos obliga a todos a considerar de forma un poco regular es: "¿Por qué otras personas son tan terribles? ¿Cómo es que son tan poco confiables, agresivas, falsas, crueles, hipócritas o cobardes?" Mientras encontramos las respuestas, tendemos a recurrir naturalmente a una explicación estándar, compacta y tentadora: porque son personas terribles. Son espantosas, torcidas, deformes o "malos"; simplemente así son algunos tipos. La conclusión puede ser desalentadora, pero también se siente muy cierta y fundamentalmente inamovible.
Sin embargo, cuando las cosas se sienten especialmente claras, es posible que nos provoque probar un experimento de pensamiento inusual, que puede desafiar una gran cantidad de nuestras certezas y provechosamente complicar más el mundo: podemos tratar de mirar a nuestros semejantes a través del ojos de amor.
El experimento requiere una resistencia particular y se intenta mejor en momentos del día más tranquilos y menos agitados. Cuando lo manejamos, puede contar como uno de nuestros más altos logros éticos.
Normalmente estamos de nuestro lado con determinación, profundamente dedicados a nuestro propio punto de vista y propensos a comerciar con certezas morales y establecidas. Sin embargo, muy ocasionalmente, tenemos la fuerza para mirar a otras personas a través de una lente diferente: notamos que es probable que su realidad sea mucho más complicada y matizada de lo que esperábamos inicialmente -y que, al contrario de nuestros impulsos, pueden ser merecedores de más simpatía y consideración de lo que pensábamos, a pesar de que nos han herido y frustrado, a pesar de que su comportamiento es contrario a lo que esperamos- y aunque la tentación es llamarlos idiotas y estúpidos y seguir adelante.

Mirar a otra persona a través de los ojos del amor implica algo de lo siguiente:

- Imaginación

El pensamiento moralista identifica a las personas de cerca con sus peores momentos. El pensamiento de amor nos empuja en otra dirección, nos invita a usar nuestra imaginación para idear por qué alguien podría haber hecho un acto lamentable y, sin embargo, podría seguir siendo un objetivo adecuado para un grado de comprensión y simpatía. Tal vez se asustaron mucho, tal vez estaban bajo presión de extrema ansiedad y desesperación. Podrían haber estado tratando de decir o hacer algo más, y esto fue todo lo que pudieron hacer.
Aquellos que miran con amor adivinan que habrá tristeza y arrepentimiento bajo las furiosas vociferaciones o una sensación de intolerable vulnerabilidad detrás de la pomposidad y el esnobismo. Indican que el trauma temprano y la decepción deben haber formado el telón de fondo para las transgresiones posteriores. Recordarán que la persona delante de ellos fue alguna vez también un bebé.
El intérprete amoroso se aferra a la idea de que la dulzura debe permanecer debajo de la superficie -junto con la posibilidad de remordimiento y crecimiento. Están comprometidos con las circunstancias mitigantes; para cualquier fragmento de la verdad que pueda arrojar una luz menos catastrófica sobre la locura y la "maldad".

- Daño, no está mal

El pensamiento amoroso se niega a creer que haya algo como el mal puro y simple. El mal comportamiento es invariablemente la consecuencia del dolor: el que grita no se siente escuchado, el que se burla una vez fue humillado, al cínico constante le han arrebatado la esperanza. Esta no es una alternativa a la responsabilidad, es solo un conocimiento de que actuar mal debe ser una respuesta a una herida, y nunca una ambición inicial.
El paso fundamental del amor es aferrarse, en las situaciones más desafiantes, a una distinción entre las acciones manifiestamente desagradables de una persona y los motivos dignos de piedad que invariablemente subyacen en ellas.

- Una historia, no un titular

Al pensamiento moralista le gustan los titulares; el pensamiento amoroso va en busca de historias. "El cónyuge enojado abandona a la familia" tendrá su origen décadas antes, en la vieja casa, a manos de padres inestables, cuando se perdió por primera vez la inocencia y se destruyó la estabilidad. El "CEO escandaloso arruina la compañía" no es una historia de avaricia o venalidad, sino de pérdida, dolor y enfermedad mental. Ante la caricatura, la tarea del amor es la curiosidad propia.

- El niño interior

Considerar a los demás con amor significa recordar para siempre al niño dentro de ellos. Nuestro ofensor puede estar completamente desarrollado, pero su comportamiento siempre estará relacionado con sus primeros años. Estamos tan interesados en no parecer condescendientes al tratar a alguien como si fuese más joven, que pasamos por alto la necesidad de ignorar ocasionalmente la parte adulta externa de los demás para percibir y simpatizar con el niño enojado y confundido que acecha en su interior.
Cuando estamos cerca de niños pequeños que nos frustran, no los declaramos malvados, no los criticamos para mostrarles cuán equivocados están. Encontramos formas menos alarmantes de comprender cómo han llegado a decir o hacer ciertas cosas. No asignamos fácilmente un motivo negativo o una intención mala a una persona pequeña; buscamos las interpretaciones más benévolas. Probablemente pensamos que están un poco cansados, o que sus encías están adoloridas o que están molestos por la llegada de un hermano menor. Tenemos un gran repertorio de explicaciones alternativas listas en nuestras cabezas.
Esto es lo contrario de lo que suele ocurrir con los adultos; aquí imaginamos que otros nos han puesto deliberadamente en la mira. Pero si empleáramos el modelo infantil de interpretación, nuestra primera suposición sería bastante diferente. Dado lo inmaduro que necesariamente permanece cada adulto, algunos de los movimientos que ejecutamos con relativa facilidad alrededor de los niños deben continuar siendo relevantes para siempre cuando estamos tratando con otro adulto

- La posibilidad de la tragedia

El pensamiento moralista asegura que las personas obtienen lo que se merecen. El pensamiento de amor cree en la existencia de la tragedia, es decir, en la posibilidad de que uno pueda ser bueno y aún fracasar. La tragedia nos enseña que los eventos más impactantes pueden suceder a los más o menos inocentes o los únicos medio confusos y débiles. No habitamos un universo propiamente moral, el desastre se distribuye en puntos para aquellos que no podrían haber esperado que fuera un resultado justo, dado lo que hicieron. El pensamiento amoroso acepta una posibilidad increíble, aterradora y todavía muy poco aceptada: ese fracaso no está reservado para aquellos que son "malvados".

- Paciencia

Los pensadores moralistas alcanzan sus certezas rápidamente; los pensadores de amor se toman su tiempo. Permanecen serenos ante un comportamiento obviamente mediocre: una repentina pérdida de los estribos, una acusación salvaje, un comentario perverso. Buscan instintivamente explicaciones razonables y tienen claramente en mente los mejores momentos de una persona actualmente frenética pero esencialmente adorable. Se conocen a sí mismos lo suficientemente bien como para comprender que la pérdida de perspectiva es a la vez enormemente normal y, por lo general, indica nada más que desesperación o agotamiento pasajeros. No agravan una situación febril a través de la superioridad moral, un síntoma de no conocerse demasiado bien - y de una memoria muy selectiva. La persona que golpea el puño sobre la mesa o anuncia opiniones extravagantes es más probable que esté simplemente preocupada, asustada, hambrienta o simplemente muy entusiasmada: condiciones que deberían invitar a la simpatía en lugar de la indignación.

- Características redentoras

Los pensadores de amor interpretan que todos tienen fortalezas junto a sus debilidades obvias. Cuando se encuentran con estas debilidades, no concluyen que esto es todo lo que hay, saben que casi todo en el lado negativo de un libro mayor podría estar conectado con algo en el lado positivo. Buscan un poco más asiduamente de lo normal la fuerza a la que se debe unir una característica exasperante. Podemos ver fácilmente que alguien es pedante e intransigente; tendemos a olvidar, en momentos de crisis, su esmero y honestidad. Podemos saber tanto sobre el desorden de una persona, que olvidamos su grado poco común de entusiasmo creativo. No existe una persona con solo fortalezas, pero tampoco hay alguien con solo debilidades. El consuelo llega al negarse a ver los defectos de forma aislada. El amor se construye a partir de una conciencia constantemente renovada y suavemente resignada de que las personas libres de debilidad no existen.

- También somos pecadores

El estímulo más grande hacia una perspectiva amorosa de los demás es una conciencia viva de que también somos profundamente imperfectos y en algunos puntos completamente locos. El enemigo de la generosidad es la sensación de que podríamos estar más allá de la culpa - mientras que el amor comienza cuando podemos reconocer que somos en la misma medida idiotas, inseguros mentalmente y defectuosos. Es una fe implícita en su propia perfección lo que convierte a algunas personas en jueces tan severos.
Al mirar el mundo a través de los ojos del amor, nos vemos obligados a concluir que no existe algo así como simplemente una persona mala, ni un monstruo. Solo hay dolor, ansiedad y sufrimiento que se han fusionado en acciones desafortunadas. No solo estamos siendo amables en esta noción; esto no es simplemente un ejercicio para ser amable, es un ejercicio para llegar a la verdad de las cosas, lo que puede - cuando nos adentramos en los detalles de la psicología humana- ser aproximadamente casualmente la misma cosa.

Book of Life
Capítulo 1: Relaciones. Romanticismo

vendredi 31 mai 2019

Parte 2: ¿Cómo ser un Adulto? - Robert Kegan

Teoría de Desarrollo Adulto
En la Parte 1, hice una introducción de una nueva forma de ver la adultez, basado en la Teoría del Desarrollo Adulto del Dr. Kegan.
De acuerdo con Kegan, hacerse un adulto no es solamente ganar nuevas habilidades, estatus o dinero.
Se trata de convertirse en alguien que no necesita que otros le digan qué hacer, con iniciativa, que puede navegar en ideas y perspectivas aparentemente competitivas sin subsumir las propias y puede desarrollar relaciones auténticas, maduras con otros.
Esto significa operar en las etapas de desarrollo superior de Kegan: Etapa 4 - Auto Creación y Etapa 5 - Auto Transformación. Si no leyó la Parte 1, le sugiero hacerlo (le ofrece una descripción general de la teoría de Kegan).
En la Parte 2, me enfoco en cómo hacer la transición a la Etapa 4. La Parte 3 se enfocará en la transición desde la Etapa 4 hacia la Etapa 5.
Es importante anotar que el camino a etapas superiores no es lineal, es complejo e involucra muchas vueltas. Además, cada etapa describe un resultado ideal - ningún individuo se ajusta a todos los aspectos de estas descripciones. Más bien estas etapas sirven como un mapa de ruta, como una forma para que nosotros nos orientemos hacia cómo estamos experimentando actualmente la realidad.

¿Qué es Auto-Autoría?

Auto Autoría se trata de definir y remodelar (crear) lo que usted cree (epistemología), su sentido de ser (intrapersonal) y sus relaciones con otros (interpersonal), en lugar de aceptarlos de otras personas sin crítica.
Todas las tres dimensiones son críticas para la construcción de un sistema de autoría propia.
¿Cómo / qué se? (Creencias) - Generar y coordinar las propias creencias, valores y lealtades internas, en lugar de depender de influencias externas para modelar nuestros propios pensamientos.
¿Quién soy yo? (Intrapersonal) - Cuidar la integridad personal - alinear acciones con valores.
¿Cómo quiero construir relaciones con otros? (Interpersonal) - Pensar en sentimientos y relaciones en lugar de estar sujeto a ellos.
La clave es ver su "ser" como objeto - esto es algo que puede ser evaluado, analizado y comprendido.
Cómo llegar allí - Las tres fases del viaje a la autoría propia
Sobre la base de la teoría de Kegan, Marcia B. Baxter Magolda descubrió tres elementos claves de la auto-autoría (*lo siguiente refleja mis pensamientos, basados en el trabajo de Magolda y otros).

1. Moviéndose hacia auto-autoría - cultivar la voz interior

Escuchamos y cultivamos nuestra voz interior al cambiar nuestra energía de preocupación por lo que otros piensen (sobre nosotros y todo lo demás), a determinar claramente lo que pensamos.
El problema es que hemos estado mezclando nuestros pensamientos con los pensamientos de otras personas la mayor parte de nuestra vida adulta.
Lo que necesitamos es claridad. Claridad respecto a quiénes somos, lo que pensamos, lo que queremos y porqué. ¿Cómo hacemos esto? Practicando curiosidad, reflexión ya pertura.
Sabemos cómo es ser curiosos sobre otras personas y cosas.
Pero, raramente somos igual de curiosos sobre nosotros mismos. Nos damos por hecho, como si ya nos hubiéramos descubierto y necesitáramos avanzar hacia algo más interesante.
Eso es mentira.
La única forma de comenzar a operar desde la Etapa 4 - Auto-Autoría, es practicar la curiosidad sobre nosotros mismos.
¿Cómo practica curiosidad? Planteándose preguntas a sí mismo.

Pregunta #1: ¿Qué pienso?

El primer aspecto de la Auto-Autoría es epistemológico - esto es sus creencias, pensamientos y valores.
La mayoría de nosotros no sabemos realmente lo que creemos, pensamos y valoramos.
Repetimos lo que escuchamos o experimentamos - de nuestros padres, nuestros amigos, nuestras comunidades, la sociedad, etc. - sin tomar el tiempo para explorar y analizar nuestros pensamientos. Además, las conversaciones raramente son lo suficientemente profundas ( a menos que esté en terapia, un taller, etc.) para realmente desafiarnos para pensar sobre lo que pensamos.
Ejercicio simple: ¿Qué piensa sobre la frase "el amor significa nunca tener que decir que lo lamenta."
Todos hemos escuchado esto antes, y a menudo lo aceptamos como verdad. Pero, ¿qué significa esto para usted?
¿Está de acuerdo o en desacuerdo y porqué? Exprese su opinión en una oración completa.
Esto significa más que un "si" o "no" como respuesta. Significa expresar una opinión y entonces sustentarla con sus creencias y valores.
Practice esto a lo largo de su día. Ponga atención a lo que ve y escucha a su alrededor. Haga una pausa y sea curioso sobre lo que piensa y pregúntese: ¿Qué pienso realmente sobre esto y porqué?
La clave es expresar sus pensamientos en una frase coherente (en su mente o en voz alta, como lo quiera).
No invertimos el tiempo suficiente expresando y explicando nuestras creencias y pensamientos. Creo que hacer esto puede llevarnos a estar más en contacto con quienes somos.
Aquí hay más ejemplos:
¿Cómo creo que debería ser una relación y porqué?
¿Cómo se que alguien es buen amigo?
¿Cuál es mi política sobre la honestidad y porqué?

Pregunta #2: ¿Qué quiero?

Esto se relaciona con las dimensiones intrapersonales e interpersonales de la Auto-Autoría.
Operar desde la Auto-Autoría significa definir lo que quiero y claramente comunicar esas necesidades a las personas que nos importan.
La mayoría de nosotros gastamos mucho tiempo gestionando y reaccionando a las necesidades de otras personas (pareja, niños, colegas, jefe, padres, etc.) y no el suficiente tiempo aclarando lo que queremos.
El resultado es que nos hemos habituado a hacer las cosas porque nos sentimos culpables o "malos" en lugar de hacerlas porque ellas se alinean con la persona que queremos ser.
Para alcanzar la Auto-Autoría, necesitamos practicar operar desde el lugar de "qué quiero" versus "qué quieren las otras personas de mí".
Por ejemplo, hace unos meses fui parte de un campamento donde se espera que todos ayuden. Durante los primeros días me sentí culpable por no ayudar lo suficiente y comencé a preocuparme sobre cómo los demás miembros del campamento me percibían. Cuando comencé a ayudar más, fue porque sentí culpa y  no quería que los otros miembros del campamanto me juzgaran. Esos sentimientos persistieron todo el tiempo que estuve allí.
Pude haber evitado todas esas emociones negativas al preguntar simplemente "¿Qué quiero? ¿Quiero ser un miembro que contribuye? ¿O quiero dejar tiradas mis responsabilidades?" De cualquier manera, decido lo que quiero y manejo las consecuencias de mi decisión. No importa lo que otras personas piensen sobre mí. Lo que importa es la clase de persona que quiero ser.
Es un pequeño cambio pero puedo ir lejos. Lo importante es ponerse a sí mismo en la silla del conductor de sus emociones y comportamientos. Aclarar lo que quiere y entonces estar dispuesto a aceptar las consecuencias.
Recuerde, lo que estamos buscando aquí es claridad.
Un buen ejercicio para aclarar sus deseos es ser muy específico.
A menudo utilizamos "grandes" palabras para describir lo que queremos - esto es "Quiero que te importe más", "Quiero más responsabilidad", "Quiero más tiempo a solas", etc.
El problema es que nadie (incluyéndose a sí mismo) sabe lo que realmente quiere decir - lo que causa conflicto y malentendidos.
Mejor haga el trabajo y primero descubra exactamente lo que quiere. Por ejemplo, puede decir: "quiero que se comunique con migo una vez al día", "Quiero que tome el liderazgo en el Proyecto X" o "Quiero trabajar por mi cuenta una hora a la semana".
Entre más claro sea con lo que quiere, es más fácil la toma de decisión para usted y para otras personas.
Por ejemplo, al expresar específicamente "Quiero que se comunique conmigo una vez a día", hace tres cosas: 1. Aclara lo que quiere para sí mismo, 2. Aclara lo que quiere para la otra persona (ahora ellos deciden si quieren darle esto o no) y 3. Decide con lo que está dispuesto a vivir.
Si la otra persona no puede darle lo que quiere, entonces necesita decidir qué hace después. El punto es que ahora la conversación se ha movido hacia cosas reales y tangibles - no conceptos abstractos y malentendidos.
Es importante practicar cómo articular sus deseos a las personas que le importan. En general las persones no son buenas para hacer esto. Sin embargo, entre más practique esto, más auténticas pueden ser sus relaciones.

Pregunta #3: ¿Cuáles son mis motivaciones?

Con el fin de hacer real lo que quiere, necesita comprender sus motivaciones.
Todos tenemos motivaciones superiores e inferiores. O como James Altucher escribe, buenas razones y razones reales.
Las motivaciones superiores (buenas razones) vienen de nuestros seres "superiores" - la persona que queremos ser o que imaginamos que somos nosotros mismos
Las motivaciones inferiores (razones reales) vienen de nuestros seres "inferiores" - motivadas por la culpa, el deseo, el ego, la incertidumbre, etc.
Por ejemplo, criticar a un colega. Su motivación superior puede ser ayudarle a mejorar su desempeño. Su motivación inferior puede ser hacerlo sentir mal o sentirse mejor usted.
Todoes tenemos estas motivaciones distintas. La pregunta central es ¿cuáles están motivándolo más y por qué?
Aún más importante: ¿Cuáles quiere que lo impulsen más y porqué? ¿Qué clase de persona quiere ser?
El punto no es huir de las motivaciones inferiores (eso es imposible), es gestionarlas (en lugar de permitir que ellas lo manejen a usted).
¿Recuerda el sujeto / objeto de Kegan? Se trata de tomar esas motivaciones inferiores y hacerlas objeto. Cosas que usted pueda explorar, analizar y gestionar.
El punto es conocerlas. Ser curiosos al respecto.
Aquí es también donde comenzamos a practicar apertura. Esto significa (entre otras cosas) estar abierto para verse a sí mismo como realmente es.

2. Construir un sistema auto-creador - honrar compromisos internos

El paso anterior está centrado en construir un sistema auto-creador (identificar lo que usted piensa, cree y quiere y por qué).
Ahora es el momento de vivir conforme con este sistema  - permitir que esta base interna guíe sus acciones. Esto se hace honrando sus compromisos internos.
¿Cómo honramos los compromisos internos?
Tomando decisiones que están alineadas con nuestros deseos y valores (que clarificó anteriormente).
Cada decisión que tomemos es una oportunidad para acercarnos a lo que queremos. Para acercarnos más a la expresión de nuestros seres auténticos.
Sin embargo, la mayoría de nosotros experimenta una disonancia - una brecha entre lo que decimos que valoramos y cómo realmente nos comportamos. Esto es más obvio cuando salimos con alguien. Las personas dicen que quieren una relación seria y comprometida pero salen con personas que no están disponibles.
Esto es porque no es fácil alinear nuestras acciones con nuestros valores. Tomo mucho trabajo. Es fácil seguir el camino de la menor resistencia. Pero este camino usualmente lo mantiene donde está, o rumbo a la "dirección equivocada".
El camino a lo que quiere está pavimentado con pequeñas decisiones.
Pero el mejor camino para mejorar en conocer lo que queremos es, como todo, practicar.
Por ejemplo, esto realmente me impactó cuando leí por primera vez el trabajo de Brene Brown.
Siempre he dicho que valoro y quiero relaciones abiertas y honestas. Pero nunca invertí mucho tiempo ni esfuerzo en mis relaciones. El resultado es que estaba bloqueada - había una disonancia entre lo que decía que quería y cómo realmente me comportabal Y, como todos sabemos, experimentar disonancia puede agotar el alma.
Y entonces leí los libros de Brene Brown y me di cuenta que con el fin de tener relaciones profundas, necesitaba dar de mí misma (esto es compartir más, invertir tiempo, etc.)
En resumen, necesitaba alinear mi deseo (de relaciones más profundas) con mis acciones (practicar vulnerabilidad).
Suena trivial, pero no lo era para mí. Fue duro y tomó trabajo. Significaba que necesitaba comenzar a abrirme, compartir mis emociones y ser honesta sobre lo que estaba sucediendo conmigo  (algo que no viene naturalmente en mí). Hubiera sido mucho más fácil hablar sobre el clima.
Así que eso fue lo que comencé a hacer - comencé practicando vulnerabilidad con las personas más cercanas. Y esto cambió profundamente mi vida, desde profundizar mis relaciones hasta
So that’s what I started doing — I began practicing vulnerability with the people closest to me. And this has profoundly changed my life, from deepening my relationships sentar las bases de mi relación con mi esposo.
Piense sobre la última vez que tomó una decisión sobre la persona que quiere ser, y realice acciones concretas. ¿Se siente bien, cierto?
La razón es que cuando honramos nuestros compromisos internos, ganamos confianza. Entre más lo haga, más seguro se vuelve.
Ponga atención a las decisiones que toma cada día, ¿cuántas de ellas son reacciones a circunstancias externas? ¿cuántas de ellas están tomadas con una intención deliberada para alinear sus comportamientos con sus valores?
Lo mismo es cierto para la teoría de Kegan. Si quire lograr etapas superiores de desarrollo, entonces necesita hacer un compromiso interno para cambiar su comportamiento.
¿Ahora qué?
Lo invito a ser curioso respecto a lo que piensa y cree y porqué. Y comience a dar atención a las pequeñas decisiones que toma cada día.
El objetivo es - como siempre - elevar la consciencia y vivir más intencionalmente.
En la Parte 3 me enfocaré en Ir más allá de la Auto-Autoría hacia la Auto-Transformación.

Fuente: https://www.natalimorad.com/blog/2018/3/9/part-2-how-to-be-an-adult-kegans-theory-of-adult-development

vendredi 9 mars 2018

¿Cómo ser adulto? - Robert Kegan


No crecemos en absoluto cronológicamente. Crecemos a veces en una dimensión, y no en otra; disparejamente. Crecemos parcialmente. Somos relativos. Maduros en un reino, infantiles en otro. El pasado, presente y futuro se mezclan y nos jalan hacia atrás, hacia adelante o nos fijan en el presente. Estamos hechos de capas, células, constelaciones.

Anais Nin

Parte 1: Cómo ser un adulto — Teoría de Kegan sobre el Desarrollo Adulto

¿Se ha preguntado lo que significa ser un adulto?
No estoy hablando sobre comprar toallas para los huéspedes o seguro de arrendadores. Estoy hablando sobre cómo debíamos desarrollarnos en la adultez.
¿Cómo debemos percibir y comprometernos con el mundo?
¿O manejar el conflicto e interactuar con las personas que nos rodean?
Con los niños es fácil. Los niños tienen unas etapas de desarrollo perceptibles y rituales (los dos años terribles, bar mitzvah, dulces dieciséis), así que sabemos prácticamente qué esperar cuando crezcan.
¿Pero qué hay de los adultos? Para la mayoría de nosotros, la adultez solo sucede. No tenemos un modelo para el desarrollo adulto que pueda ayudarnos a comprender dónde estamos y a dónde queremos ir.
Aquí es donde toma parte la Teoría del Desarrollo Adulto el Dr. Robert Kegan.
Kegan (psicólogo de Harvard) muestra que los adultos atraviesan 5 etapas diferentes de desarrollo (justo como los niños).
Convertirse en “adulto” significa hacer una transición a etapas superiores de desarrollo. Significa desarrollar un sentido independiente de uno mismo y ganar los rasgos asociados con sabiduría y madurez social. Esto significa volverse más auto-consciente y en control de nuestro comportamiento, como también cada vez más consciente de y más capaz de gestionar nuestras relaciones y los factores sociales que nos afectan.
Sin embargo, la mayoría de nosotros – cerca del 65% de la población general – nunca se vuelven adultos de algo funcionamiento, es decir, nunca pasamos de la Etapa 3 (¡de 5 etapas!). Aún carecemos de un sentido independiente de uno mismo porque gran parte de lo que pensamos, creemos y sentimos depende de cómo pensamos que los demás nos experimentan.
¿Entonces cómo podemos transitar a etapas superiores?
Este artículo revisará la Teoría del Desarrollo Adulto de Kegan,  La primera parte esbozará las Etapas 2-5 porque ser consciente de las diferentes Etapas puede ayudarnos a comprendernos mejor a nosotros mismos y a las personas que nos rodean (amigos, compañeros, niños, etc.) y nos da algo a lo qué aspirar. Les invito a leer cada etapa cuidadosamente y pensar sobre en qué etapa se encuentra y dónde le gustaría estar.
La segunda parte se centrará en cómo transitar a las etapas superiores de desarrollo. ¿Cómo crecemos? Transformación y el salto Sujeto – Objeto
La Teoría de Kegan delinea 5 etapas distintas de desarrollo (Etapas 1-5). La mayor parte de nosotros estamos en transición entre etapas.
Antes de que entremos en la teoría, necesitamos comprender dos conceptos fundamentales:

Transformación

Muchos de nosotros pensamos que ser un adulto simplemente significa mejorar en lo que hacemos (es decir, adquirir más habilidades y conocimiento). Kegan desacuerda.
De acuerdo con Kegan, hacerse un adulto no se trata de aprender nuevas cosas (sumar cosas al “contenedor” de la mente), se trata de transformación – cambiar la manera en la que conocemos y comprendemos el mundo (cambiar la forma real de nuestro “contenedor”)
La transformación es similar a un “cambio personal de copernicano”. Antes de Copérnico, pensábamos que la tierra era el centro del sistema solar. Luego llegó Copérnico y mostró que el sol está en el centro. Así que mientras nada físico ha cambiado, nuestra concepción y percepción completa del mundo fue transformada.
Esto nos sucede todo el tiempo. Piense, por ejemplo, en un libro que ha re-leído de escuela secundaria. Mientras la información es la misma (las mismas palabras, el mismo libro), la forma en la que experimenta y comprende el libro (¡y el mundo!) es fundamentalmente distinta. Esto es transformación.
Es solamente a través de la transformación que podemos transitar hacia etapas superiores de desarrollo (es por esto también por lo que la tragedia personal puede ser un catalizador para el crecimiento).

Cambio de Sujeto-Objeto

La transición a etapas más avanzadas requiere un cambio de sujeto-objeto – mover lo que “sabemos” del Sujeto (donde nos está controlando) hacia el objeto (donde podemos controlarlo).
Esta es mi parte favorita de la teoría. Está basada en la premisa de que cuanto más de nuestra vida tomemos como Objeto, más claramente podemos ver el mundo, nosotros y las personas en él.
Sujeto (“YO SOY”) – Auto conceptos a los que estamos apegados y entonces no podemos reflexionar o darle una mirada objetiva. Ellos incluyen rasgos de personalidad, suposiciones sobre la forma en la que el mundo funciona, comportamientos, emociones, etc.
Objeto (“YO TENGO”) – Auto conceptos de los que podemos desapegarnos. Lo que podemos mirar, sobre lo que podemos reflexionar, interactuar, controlar y conectar con algo más.
Por ejemplo: Muchos de nosotros experimentamos un cambio sujeto-objeto respecto a la religión. Cuando somos jóvenes nuestra religión es subjetiva – es decir Yo soy católico, yo soy judío – y dependiente de nuestros padres o comunidad. No tenemos la capacidad para analizar o cuestionar esas creencias.
Cuando somos mayores, la religión se hace más objetiva – es decir, ya no soy mis creencias. Ahora soy un ser humano con creencias que puede dar un paso atrás y reflexionar y decidir en qué creer.
Desde mi experiencia, cuanto más puedo dar marcha atrás y analizar, reflexionar sobre mi propio comportamiento, emociones, deseos y necesidades, más puedo operar desde un lugar de plenitud, paz y fortaleza.
Esto también es muy similar a las ideas Budistas respecto al desapego. El sufrimiento surge de sobre-identificarse con nuestros pensamientos, creencias, emociones, etc. ¿La solución? Desapego. El desapego no es indiferencia, es el acto de ver estas cosas objetivamente, es decir, no soy mis sentimientos, emociones pasado o creencias, yo tengo emociones, creencias, sentimientos, etc.
La transformación y el cambio sujeto-objeto son críticas para el desarrollo adulto.
...
¿Dónde está? Las Etapas del Desarrollo Adulto de Kegan
Etapa 1 – Mente impulsiva (niñez temprana)
Etapa 2 – Mente imperial (adolescencia, 6% de la población adulta)
Etapa 3 – Mente socializada (58% de la población adulta)
Etapa 4 – Mente auto-autora (35% de la población adulta)
Etapa 5 – Mente Auto-transformadora (1% de la población adulta)
Me enfoco en las etapas 2 – 5 porque son más aplicables para el desarrollo adulto. La mayor parte del tiempo estamos en transición entre etapas y / o nos comportamos en diferentes etapas con personas diferentes (es decir, Etapa 3 con una pareja, Etapa 4 con un colega).
La “meta” es dar atención a la etapa en la que estamos, dónde y con quién. Solamente entonces, podemos trabajar deliberadamente para cambiar nuestra perspectiva, pensamientos, sentimientos y acciones.
Note cómo a medida que transita hacia nuevas etapas lo que una vez fue sujeto, se vuelve objeto.

Etapa 2 – La mente imperial (6 años – adolescencia, algunos adultos)

La Etapa 2 incluía solamente adolescentes, pero muchos adultos nunca pasan de esta etapa. Siento que todos conocemos a una persona dentro de esta categoría.
Sujeto: ES necesidades, intereses & deseos
Objeto: TIENE impulsos, sentimidentos & percepciones
En la Etapa 2, el énfasis sobre las propias necesidades, intereses y agendas es primario.
Las relaciones son transaccionales. Los individuos de la Etapa 2 ven a las personas como un medio para obtener sus propias necesidades satisfechas, opuesto a compartir experiencia interior (cómo nos sentimos respecto al otro). Ellos se preocupan por cómo los demás los perciben a ellos, pero solamente porque esas percepciones pueden tener consecuencias concretas para ellos. Por ejemplo, cuando los amigos de Etapa 2 no se mienten uno al otro, es debido al miedo de las consecuencias o retaliación, no porque valoren la honestidad y la transparencia en una relación. Además, los individuos siguen las reglas, filosofías, movimientos o ideologías por recompensas o castigos externos, no porque realmente crean en ellas. Por ejemplo, una persona en la Etapa 2 no engaña porque teme las consecuencias, no porque vaya contras sus valores personales.

Etapa 3: La mente socializada (mayoría de adultos)

La mayoría de nosotros está en esta etapa
Sujeto: ES relaciones interpersonales, mutualidad
Objeto: TIENE necesidades, intereses & deseos
En la Etapa 3, las fuentes externas den forma a nuestro sentido de ser y comprensión del mundo.
Mientras que en la Etapa 2 las cosas más importantes eran nuestras necesidades e intereses personales, en la Etapa 3 las cosas más importantes son las ideas, normas y creencias de las personas y sistemas que nos rodean (es decir, familia, sociedad, ideología, cultura, etc.)
Por primera vez comenzamos a experimentarnos a nosotros mismos como una función de cómo los demás nos experimentan. Por ejemplo, tomamos una visión externa de nosotros mismos (“Pensarán que parezco estúpido”) y la hacemos parte de nuestra experiencia interna (“Soy estúpido”).
Más características:
Tomamos nuestros pensamientos, creencias, moral (lo que sabemos que es verdad) de fuentes externas.
Tomamos mucha responsabilidad personal por cómo otras personas nos experimentan. Como un resultado gastamos mucha energía tratando de evitar herir los sentimientos de otras personas.
Buscamos validación externa para derivar nuestro sentido de ser. Por ejemplo, un estudiante no sabe si ha dominado exitosamente un tema hasta que ve su nota sobre una prueba, un ejecutivo no sabe si una reunión particular fue exitosa o no hasta que sus colegas le dicen que lo fue.
No tenemos un sentido de ser independiente y fuerte. Cuando hay un conflicto entre ideologías, instituciones o personas importantes, pasamos un momento difícil respondiendo la pregunta:¿Qué es lo que quiero? Estamos muy ocupados centrados en las expectativas de los demás o en roles sociales.
Ya no vemos a otras personas como un medio para un fin. Podemos internalizar las perspectivas de los demás y en realidad preocuparnos por la opinión de otros sobre nosotros – no solo con respecto a las consecuencias de esas opiniones. Por ejemplo, me preocupo por que usted está enfadado con migo porque me preocupo por usted y nuestra relación, no solo porque si usted está enfadado entonces no me invitará a su fiesta.
Por ejemplo, respecto a engañar:
Infiel Etapa 2 – preocupado por ser atrapado y las consecuencias (ruptura, ser echado, etc.)
Infiel Etapa 3 – siente culpa y una disonancia inquietante porque engañar está mal y va contra su sistema de creencias y valores.
Para muchas personas la madurez social parece detenerse aquí. Sin embargo, el potencial para el desarrollo continuo se extiende adelante y hacia arriba.

Etapa 4 – La mente auto-autora

De acuerdo con Kegan, cerca del 35% de adultos vive en esta etapa.
Sujeto: ES auto-autoría, identidad e ideología
Objeto: TIENE relaciones, mutualidad
En la Etapa 4, podemos definir quiénes somos y no ser definidos por otras personas, nuestras relaciones o el entorno.
Comprendemos que somos una persona, con pensamientos, sentimientos y creencias que son independientes de los estándares y expectativas de nuestro entorno. Ahora podemos distinguir las opiniones de los demás de nuestras propias opiniones para formular nuestra propia “sede del juicio”. Nos consumimos con quienes somos – esta es la clase de persona que soy, esto es lo que defiendo.
Desarrollamos una sensación interna de dirección y la capacidad para crear y seguir nuestro propio curso.
Más características:
Podemos cuestionar expectativas y valores, tomar posturas, definir límites y resolver problemas con modelos mentales independientes.
Podemos explorar otros pensamientos y sentimientos, creando nuestra propia sensación de autoridad o voz.
Podemos tomar responsabilidad de nuestros propios estados interiores y emociones – “Me siento enfadado porque interpreto que lo que hiciste como una violación de valores importantes para mí, y si yo interpreto tus acciones de forma distinta puedo sentirme triste en cambio”.
Generamos nuestra comprensión del mundo y no somos moldeados excesivamente por el contexto en el cual nos encontramos.
Nos damos cuenta de que siempre estamos cambiando, que quienes somos es algo que podemos aún negociar.

Etapa 5 – La mente interconectada

Sujeto: ES
Objeto: TIENE auto-autoría, identidad e ideología.
Solamente el 1% de los adultos alcanzan la Etapa 5.
En la Etapa 5 la sensación del ser no está ligada a identidades o roles particulares, sino que está constantemente creada mediante la exploración de las identidades y roles propios y perfeccionada mediante las interacciones con los demás.
Esto es similar al concepto Budista de un ser en evolución – un ser que está en constante flujo, siempre cambiante.
Más características:
Somos auto-autoría y dispuestos a trabajar con la autoridad de otros. No solo podemos cuestionar la autoridad sino también cuestionarnos a nosotros mismos.
Ya no somos un prisionero de nuestra propia identidad. Vemos las complejidades de la vida, podemos expandir quiénes somos y estar abiertos a otras posibilidades – estamos reinventando nuestra identidad. Nuestra identidad es limitada – nuestras circunstancias en la vida continuamente cambiarán y nuestra identidad necesita cambiar con ello.
Podemos sostener múltiples pensamientos e ideologías a la vez. Podemos comprender cosas desde muchas perspectivas distintas.
¿Ahora qué?
Ahora que hemos revisado las etapas, ¿en qué etapa cree que está? ¿Y dónde le gustaría estar?
De acuerdo con Kegan, todos creemos que estamos en una etapa superior a la que realmente estamos. Así que preste mucha atención a cómo se comporta en contextos y con personas distintas.
En la segunda parte revisaré estrategias para transitar de la Etapa 2 o 3 a las etapas superiores (4-5)

Fuente: https://www.natalimorad.com/blog/2018/1/23/part-2-how-to-be-an-adult-kegans-theory-of-adult-development